.
Analistas 21/08/2026

¡Colombia tiene con qué!

Mauricio Gutiérrez Dangond
Managing Partner de GVC Capital y MBA del IE Business School

A 2.000 metros bajo el Magdalena Medio, en una formación llamada La Luna que se extiende entre Santander, Antioquia, Bolívar y Cesar, hay una riqueza que Colombia ya midió, ya estudió y todavía no ha tocado: 2.400 millones de barriles y un volumen enorme de gas, identificados tras quince años de trabajo técnico.

Lo que el país decida hacer con ellos no es un asunto de petroleros. Es la diferencia entre un municipio que recibe regalías para su acueducto y su colegio, y otro que se queda esperando. Entre un joven ingeniero que trabaja en su región y otro que termina buscándolo afuera. Entre pagar el gas con dólares que salen o producirlo aquí con dólares que entran.

La buena noticia es que, por primera vez en mucho tiempo, la conversación energética mira hacia adelante. El presidente De la Espriella tomó desde el primer día una decisión que requería carácter, Luis Felipe Henao señaló desde la Junta Directiva de Ecopetrol el camino de los yacimientos no convencionales y la Unión Sindical Obrera lo respaldó. Cuando coinciden el gobierno, la junta y los trabajadores, algo importante se está ordenando.

Suele hablarse más de lo que falta que de lo que hay. Y lo que hay es mucho: potencial en ocho cuencas, con el Valle Medio del Magdalena como la mejor caracterizada, y la infraestructura para sacar y procesar lo que se produzca. Además, algo que casi no se dice: Colombia ya produce así. Ecopetrol opera yacimientos no convencionales en el Permian, en Texas, y de allí viene uno de cada diez barriles de la compañía. No se trata de estrenar una técnica desconocida, sino de aplicar en casa una que la empresa nacional ya domina.

Lo que eso puede significar tampoco es una hipótesis. El caso más parecido al colombiano es el argentino, porque ocurrió en una economía con los mismos apuros de dólares: «Vaca Muerta» llevó a la Argentina de importar energía a exportarla, con un superávit energético récord en 2025 cercano a US$7.800 millones. No le cambió solo la matriz energética: le cambió las reservas del banco central y el tamaño de lo que puede financiar.

Conviene desarmar un falso dilema: aquí no hay que escoger. Colombia puede y debe trabajar en todos los frentes al mismo tiempo. Más sol, más viento y más transmisión. Más gas costa afuera en el Caribe, donde el hallazgo de Sandía-1 es la señal más reciente de un potencial enorme. Y más producción en tierra. Ninguno le quita nada a los otros, y todo se financia con los ingresos que genera la producción: que Ecopetrol se vuelque a su core es lo que le da la caja para hacer lo demás.

Y conviene decirlo con todas las letras: esto no es un experimento. La técnica está inventada, estudiada y perfeccionada desde hace más de dos décadas, con un cuerpo de normas y tecnología que hoy es estándar mundial. Cambió la historia de países enteros: convirtió a Estados Unidos en líder energético global, con efectos sobre su industria, su empleo y su peso geopolítico que se estudian en todas las escuelas de economía. Aplicarla aquí con esos mismos estándares es perfectamente posible.

Este es también el momento de que vuelvan al debate las universidades, las sociedades de ingenieros y los líderes de las regiones productoras. Y de reconocer a los gremios, que sostuvieron el argumento técnico con datos durante años en que hacerlo no daba réditos. Durante demasiado tiempo el tema se discutió como si fuera una divisa política; hoy hay la oportunidad de construir un consenso que no dependa de quién gobierne.

Y lo alentador es que nada de esto requiere una ley nueva. Se necesitan instituciones despiertas y reglas que no cambien a mitad de camino. En la Agencia Nacional de Hidrocarburos, dormida durante cuatro años en los que no firmó un solo contrato nuevo, se sienten aires nuevos con la llegada de su nuevo presidente, y esa es una de las mejores noticias que ha tenido el sector en mucho tiempo. Con una agencia activa y un marco previsible, el capital vuelve a mirar a Colombia, y con el capital vuelven los operadores que se fueron.

Hay países que esperan a que la suerte les cambie y hay países que deciden cambiarla. Colombia tuvo todo este tiempo la riqueza bajo los pies, los geólogos que la encontraron y los ingenieros capaces de sacarla; y aun así se quedó años discutiendo si se atrevía. Esa discusión se acabó.

Lo que se decida en los próximos meses no se va a medir en barriles. Se va a medir en acueductos terminados y colegios construidos, en hospitales que abren en municipios que llevan décadas esperando, en muchachos que encuentran trabajo cerca de su casa y no al otro lado del mundo. Esa Colombia no está a una generación de distancia: está a unas cuantas decisiones bien tomadas, y todas están sobre la mesa este año. El país tiene con qué. Ahora hay que demostrarlo.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 18/08/2026

En busca de victorias tempranas

En el 2022 argumenté que Gustavo Petro iba a resultar lo PEOR que había visto Colombia en su historia. No me equivoqué

ÚLTIMO ANÁLISIS 21/08/2026

Del consumo público a la inversión: el reto del próximo gobierno

En pesos corrientes, el gobierno consume (16,5% del PIB en el trimestre) más de lo que el país invierte (15,5% del PIB en inversión fija)

ÚLTIMO ANÁLISIS 18/08/2026

La proeza de “La Buena” EPS

La Corte Constitucional identificó fallas en la información y en la metodología utilizada para calcular la prima y declaró insuficiente la UPC fijada para 2024. En 2026, el debate técnico y judicial sobre su suficiencia sigue pendiente