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China y las 4G

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El presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, tiene una frase con respecto a la importancia de la infraestructura, que reza: “para crear riqueza, primero se deben hacer las rutas”. Este sencillo concepto se ha vuelto una filosofía para todo el pueblo chino, dando resultados sorprendentes.

La infraestructura china de autopistas ha crecido de forma exponencial en los últimos 20 años. Con 130.000 kilómetros, China sobrepasó los 77.000 kilómetros de Estados Unidos, país que lideraba la estadística. Así mismo, se estima que en 2020 la red férrea será de 150.000 kilómetros, con 30.000 kilómetros para trenes de alta velocidad. Los resultados de esta inversión no tardaron en verse y, en los últimos 40 años, China pasó a ser la segunda economía más importante del mundo, con una tasa de crecimiento promedio del PIB de 9,7% anual.

Parte del éxito de sus políticas es la disciplina de planeación que los caracteriza. Los planes quinquenales son políticas de Estado y logran dar continuidad a sus deseos de crecimiento y bienestar. Hoy en día, se han propuesto, no solo continuar su red de rutas nacionales, sino consolidar su programa de “La franja y la ruta”, con el cual quieren abrir las vías de comunicación con sus aliados a través de la firma de acuerdos comerciales e inversión en infraestructura, con el objetivo de dinamizar el comercio y generar más riqueza.

Algo particular que los destaca es que, debido a su historia y a su esquema de gobierno, todos hacen parte de un gran todo y cuando se ponen una meta son imparables. Las estadísticas lo muestran y estar visitando sus ciudades y conversando con sus dirigentes y banqueros, permiten corroborar que, a pesar de los errores o dificultades, su meta de crear rutas para generar riqueza y erradicar totalmente la pobreza para el año 2020 probablemente será una realidad.

Sin desconocer las diferencias de escala entre China y Colombia, se pueden encontrar algunas similitudes con la filosofía del gobierno chino. Colombia, en el último quinquenio, se focalizó en planear un programa de infraestructura ambicioso, con miras a ponerse al día y conectar de forma costo eficiente los centros de producción con sus puertos, para incrementar así el comercio internacional y, de esta forma, generar más riqueza en el país.

El programa de concesiones 4G busca intervenir más de 8.000 kilómetros de autopistas, a través de un ejercicio serio de planeación, con esquemas de financiación garantizados por el Estado y marcos contractuales que buscan garantizar que la infraestructura preste un servicio efectivo y de calidad, ya que de lo contrario no hay pago. Hoy en día, el programa es ejemplo para los países vecinos que están implementando sus nuevas leyes de construcción de infraestructura a través de esquemas público privados e inclusive el Banco Mundial tiene al país como referencia en programas de infraestructura de gran escala a nivel mundial.

Hoy en Colombia tenemos la oportunidad de darle continuidad al proceso de implementación del mayor programa de infraestructura visto en la región y esperar, como lo comprobaron los chinos, un crecimiento en la riqueza general de la Nación en los próximos años. Por el contrario, ante la coyuntura y dificultades, podemos fragmentarnos y aprovechar el río revuelto para pensar de forma individualista y seguir la misma trayectoria que se ha escrito en los libros de historia por décadas. Así las cosas, confío en que el bien común sea el rector de las decisiones de nuestros gobernantes y empresarios para el quinquenio que viene.

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