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Analistas 09/03/2021

La felicidad como apuesta formativa

La ONU ha declarado el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, desde el 2013, para resaltarla como una “meta humana fundamental” y aspecto que impulsa el bienestar de las naciones y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sin embargo, el término puede ser visto como etéreo o utópico.

Economistas como Jeffrey Sachs, Andrew Oswald, Richard Layard, entre otros, vienen abordando el término y fomentando su inclusión en mediciones como el Informe Mundial de Felicidad, que junto con variables como el PIB per cápita, la esperanza de vida saludable, la libertad, entre otras, avivan que una sociedad o una nación, logre caminos posibles hacia su bienestar.

Desde la psicología positiva, la felicidad se comprende como un conjunto de emociones y actividades que se disfrutan y encausan para cumplir con un propósito elevado. Actualmente, estos postulados logran una amplia aceptación dadas las tendencias a promover el desarrollo humano desde dimensiones tales como la salud y la obtención de un buen empleo, como lo afirma la Ocde. Así como comprender que el hombre es una sumatoria de emociones, pensamientos y estados de ánimo que influyen en su desempeño diario.

A preguntas frecuentes como ¿qué hace que una persona sea feliz?, ¿cómo medirlo?, y aún más importante, ¿cómo fomentar la felicidad? Se han planteado varias aproximaciones al respecto, teniendo como factor común, muchas de ellas, que la felicidad no es un fin o una estación, sino un camino en la vida, un método en el cual se disfruta lo que se tiene, se agradece por cada aspecto y se plantea un propósito de vida por el cual trabajar, que aporte significativamente a la sociedad y del impulso para ser mejores cada día.

Este “modelo de vida” cada vez tiene más adeptos, incluso se busca que penetre en los colectivos organizacionales, desarrollando visiones productivas de mediano y largo plazo que requieren de personas felices que puedan asumir las complejidades del entorno y las transformen en oportunidades de desarrollo.

Bajo esa perspectiva, organizaciones como Great Place to Work promueven la medición de excelentes lugares para trabajar que fomenten la felicidad de sus trabajadores, desde variables tales como la credibilidad, el respeto, la camaradería, el orgullo, entre otras. Areandina acaba de ser reconocida como la segunda institución de más de 1.500 colaboradores, como uno de los mejores lugares para trabajar en Colombia y la mejor institución de educación superior para trabajar del país.

Así mismo, el ser la mejor institución de educación superior del país para trabajar, compromete a Areandina a continuar avanzando en la apuesta formativa del Sello Transformador Areandino, que desde el currículo transversal promueve en nuestros estudiantes, la compresión fundamental de que la felicidad se construye cada día, que es una decisión de vida y que las adversidades deben ser comprendidas como oportunidad para aprender, innovar y mejorar.

Un enfoque formativo en felicidad no busca disminuir las complejidades de la vida y tomarlas con ligereza, todo lo contrario, promueve una perspectiva crítica de las mismas para observar en ellas caminos de construcción y fortalecimiento.

De esta manera, Areandina no solo es un gran sitio para trabajar, sino además, una institución coherente en la formación de sus estudiantes, al hacer de la felicidad un modelo de vida que fomenta en ellos la resiliencia y la adaptabilidad en un mundo complejo. Desde la apuesta formativa, Areandina prepara a los mejores profesionales que a la vez, están dispuestos a resolver las problemáticas de su entorno y a aportar significativamente a la sociedad para propender por su bienestar.