A mí me costó una pérdida enorme. Pero a ti, que estás leyendo esto, no debería costarte más que aquello de lo que ya estás privado. No salir ileso significa transformarnos, convertirnos en seres más gentiles, empáticos y constructivos; más arraigados a lo familiar y menos apegados a lo material; más humanos y menos egoístas. Que esta pandemia no pase en vano, que todos asuman una lección.

La mía, que se repite por miles en el mundo, es haber perdido a mi abuelito, a quien un sábado dejamos en el hospital con la sospecha de Covid-19, sin poder volverlo a ver, y cuatro días después recibimos sus cenizas. Solo hasta ese día llegó el resultado negativo de la prueba.

Yo que hoy tengo unas ganas enormes de verlo y escuchar sus mimos, que muero por abrazarlo y decirle que lo quiero, me toca convertir cada sentimiento en lágrimas. Como si entre más llorara, más lograra hacerle llegar mi mensaje. Y la verdad es que no. Lo único que me queda es honrar su memoria dándole gracias y que el mensaje llegue hasta el cielo para desatar una cadena de gratitud. Por eso hoy, con el corazón en la mano y honrando mi compromiso de mantener la esperanza, te invito a agradecer por siete cosas que tienes y no siempre valoras.

1. Por la vida: nacemos sabiendo que nos vamos a morir. Pero nunca, por lo menos en tiempos recientes, habíamos sentido la vida tan frágil ¿Te has puesto a pensar que la tragedia nos está cercando? No esperes a que toque tu puerta para darte cuenta de lo que significa vivir y no solo existir.

2. Por la familia: benditos los que después de esta pandemia puedan volver a ver a toda su familia. Que salgan invictos y los encuentren tal como los dejaron antes de la cuarentena. Estamos aislados, pero ellos siguen allí. Agradece cada minuto por tenerlos, lo merecen a cambio de tantas oraciones que te han dedicado en años.

3. Por los te quiero: pensamos que estamos en pausa, que después todo volverá a ser como antes ¿Y qué pasa si no? Aprovecha la oportunidad que tienes hoy para decirlo. A tu familia, a tus amigos y especialmente a tus abuelos. Piensa que su tiempo es corto y se va rápido.

4. Por los abrazos: ¿a cuántos has querido abrazar o cuántos abrazos has necesitado en estos días? Yo los necesité. Demasiado. Agradece porque no están extintos, que por muy llevable que sea la cuarentena con videollamadas y afecto virtual, hay muchos que aún esperan para estremecerte entre sus brazos.

5. Por las despedidas dignas: despedir a un ser querido no es fácil. ¿Pero acaso se nos ocurrió que despedirlo podría ser un privilegio? Hoy decir adiós puede significar una muerte en aislamiento, sin poder apretar su mano, sin un velorio o sin poder asistir a su entierro. Agradece porque sobrevivirás para darle valor a las despedidas.

6. Por quedarnos en casa: nunca antes lo que te habían pedido para combatir a un enemigo tan poderoso era tan sencillo. Da las gracias porque tu pelea la puedes dar en casa, con un techo donde protegerte, alimentos en tu nevera y una cama donde descansar.

7. Porque sobrevivirás para contarlo: sobrevivirás, juntos lo superaremos, pero la idea es que no sobrevivas ileso. Y que cuando la cuentes, esta historia este colmada de gratitud y solidaridad.