En esta columna no quiero apuntar a cuál sería la mejor elección en Estados Unidos para Colombia ni mucho menos quién es mejor, en términos generales, entre Trump y Biden. Solo les resumo que para mí Joe Biden es la peor opción que en mucho tiempo han tenido los demócratas y Donald Trump es un desastre, incluso rotulado así por varios republicanos. Es una lástima que no exista esta vez una figura como Hillary Clinton, que estoy segura habría arrasado. Y a cuenta de la ausencia de un personaje fuerte algunos votarán por el que toca, el menos peor o el malo conocido.

En Colombia -y hablo de Colombia porque conozco casos específicos- el problema es otro: dependemos de lo que elijan en Estados Unidos, pero no somos capaces de hacer una ecuación más o menos razonable porque somos proclives a las fake news, y la polarización solo nos deja entender el mundo en un espectro de blanco y negro. Ya se están haciendo defensas y ataques viscerales por conceptos tan básicos como que Trump es el soberano de los valores porque nominó a la jueza conservadora Amy Coney y que en cambio Biden es un demócrata falto de principios porque defiende el aborto.

Por eso acá quiero llegar a esos ultraconservadores que, nublados por aquellos titulares, creen que Biden es lo que puede llegar de comunismo a la Casa Blanca y que incluso se parece a Gustavo Petro. Los que dicen eso, ¿acaso han pensado en quién es en realidad Donald Trump? Y no basados en suposiciones sino en hechos reales.

El exabogado de Trump, Michael Cohen, quien fue su compañero por años, secuaz y hasta cómplice terminó por revelar que el hoy Presidente de Estados Unidos es “un tramposo, un mentiroso, un fraude, un intimidador, un racista, un depredador y un estafador”.

Además, Trump es un misógino. Es el hombre que piensa que “las mujeres en esencia son un objeto agradable estéticamente”, que Hillary Clinton “no fue capaz de satisfacer a su esposo y menos lo haría con EE.UU.” y que si una mujer valía lo era por su trasero. El que hoy posa de señor de la moral, y al que muchos le creen, tiene un largo álbum con chicas Playboy, infidelidades y denuncias de abusos sexuales. Es arrogante, bipolar incoherente y egocéntrico.

Es xenófobo, que no se olviden las terribles y arbitrarias medidas contra los migrantes musulmanes, el muro en la frontera con México y las dolorosas imágenes de familias separadas. Es un pícaro, en 10 de los últimos 15 años pagó cero centavos en renta. Es egoísta, dispara misiles como si estuviera en un videojuego, y manejó la pandemia como si tratara de salvar su propia empresa y no como si se tratara del más importante líder mundial.

¿Y quién puede garantizar que será mejor aliado para Colombia? Olvidan que a principios de 2019 Trump se refirió con desdeño a Iván Duque y aseguró que “aunque era un buen tipo, no había hecho nada por frenar las drogas”. Un golpe duro justo cuando Colombia estaba en la primera línea de fuego en la causa más importante de EE.UU. en la región: la lucha contra el régimen Maduro.

También se nos olvida que Trump bien supo chantajearnos con la amenaza de no certificar al país. Y tal vez gane, tal vez resulte la mejor elección o el menos peor, pero sepan que el real Trump no es un gran líder mundial, ni coherente, ni adalid de los valores, simplemente es el malo conocido.