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Analistas 08/09/2021

El 11S y la guerra más larga

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Durante los últimos 20 años en Afganistán ha pasado de todo y parece que no hubiera pasado nada. El país estaba bajo el régimen talibán, tenía asentamientos de Al Qaeda, Estados Unidos intervino, se recuperaron derechos y libertades, las mujeres empezaron a probar las mieles de la igualdad y las niñas estudiaron; ahora Estados Unidos se retira, vuelve el régimen talibán y a cambio de Al Qaeda, se sienten las estruendosas bombas de Isis K.

El atentado a las Torres Gemelas abrió la puerta a lo que llaman la guerra más larga peleada por Estados Unidos. El 11 de septiembre y la intervención en Afganistán significaron las dos más grandes derrotas en materia de seguridad y defensa para la unión americana; 20 años perdidos, y no porque no se hubiera conseguido nada, sino porque lo poco o mucho que se obtuvo se disolvió. Pero, ¿qué falló? ¿Qué funcionó? ¿Qué viene?.

- ¿Qué falló? La materialización de todos los errores estuvo en el acuerdo de Doha. Un tratado firmado por Donald Trump y los talibanes, en el que se decidía el futuro del país asiático y en el que ni siquiera se sentó el gobierno afgano. Un acuerdo para negociar la retirada de tropas internacionales, un documento que les dio oxígeno a los talibanes y un pacto que trazó una especie de tregua aprovechada por los extremistas para reorganizarse. Se sintieron más cómodos bajo el arropo de la economía del opio y conquistando holgadamente territorios sin la presión de uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

A cambio los militares afganos estaban mal pagos y desmoralizados. A medida que iban perdiendo el apoyo del ejército estadounidense, que ya no bombardeaba o ponía en marcha un respaldo aéreo, recibían ataques envalentonados de los talibanes. Y por allí asoma la cabeza la madre de todos los males: la corrupción.

Los cálculos dicen que se invirtieron US$2 billones en la guerra, pero, con todo y eso, miles de soldados afganos tenían sueldos ridículos, a algunos incluso ni les pagaban, se crearon nóminas fantasma y ya se empiezan a conocer nombres de altísimos dirigentes políticos que salieron del país con millones de dólares en sus bolsillos.

- ¿Para qué sirvió la intervención? Aunque hoy muchos hablan de 20 años perdidos, no se puede desestimar lo positivo. El país evolucionó en materia de derechos humanos, las mujeres estudiaron, entraron a la universidad, empezaron a trabajar e incluso a ocupar puestos públicos. Hoy no les queda más que esperar por sus asesinos. En materia de seguridad la ganancia fue aún mayor: en los últimos 20 años no ha habido un solo ataque terrorista internacional planeado desde Afganistán.

- ¿Qué viene? Lo primero es un enorme flujo migratorio que en pocos meses podría costar más que los US$2 billones de la intervención de 20 años. A nivel interno en Afganistán se desatará una guerra civil mientras galopa a convertirse en caldo de cultivo para el extremismo Islámico. Y por supuesto la pérdida más valiosa será la involución en derechos humanos y la proscripción para las mujeres.

Muchos sienten que ya cumplieron su tarea echando por la borda 20 años de una frustrante intervención, mientras la tierra pastún ruega para que no la olviden. Ojalá no ocurra otra tragedia como la del 11S para que el mundo vuelva su mirada hacia Afganistán.

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