Analistas

Punto de quiebre

Las perspectivas económicas para 2018 indican que Colombia mantendrá un crecimiento cercano a 2%, lo que permite prever que, además de la incertidumbre preelectoral y las expectativas de lo que vendrá después, sumado a un entorno mundial que no despeja las nubes de incerteza, tendremos otro año como los últimos.

La buena noticia será la de siempre, la fortaleza institucional del país, que impide que un mal menor y transitorio se convierta en uno mayor y permanente. Y una ventaja indiscutible: el turismo seguirá siendo uno de los sectores con mayor crecimiento y las mejores perspectivas.

Estamos en el momento indicado, en punto de quiebre, en la coyuntura histórica para poner el acelerador al turismo y sumergirnos en una estrategia integral, que consolide los grandes destinos, proyecte los emergentes y desarrolle en el resto del territorio las innumerables posibilidades que abrió la nueva realidad de la paz.

Es el momento de aprender las lecciones que nos dejó la dependencia de los commodities y su caída de precios para diversificar con servicios en los que tenemos potencial y la atención internacional. El momento es ahora, alrededor del turismo.

Ya hemos sembrando la semilla del futuro. Si logramos una inversión importante, un compromiso empresarial y una política ordenada y coordinada entre los sectores y las instituciones, en pocos años tendremos resultados para mostrar. Si se riega todo el sistema productivo nacional con eco emprendimiento e innovación tendremos regiones más atractivas, productivas y competitivas.

El Doing Business del Banco Mundial nos hace un llamado y no tenemos una respuesta a la mano tan sencilla y posible como el turismo. Conviene poner a todo vapor los corredores turísticos, trabajar de la mano con los ministerios de Salud, Transporte, Ambiente, Telecomunicaciones, el ministro del posconflicto, las demás entidades que contribuyen al desarrollo del sector, lograr una planificación y acciones coordinadas: estamos en el punto de quiebre.

Nadie duda que el turismo (independiente de las opiniones de cómo debe hacerse) es un poderoso motor de desarrollo, pero hasta que no se le dé la importancia debida y se asuma el compromiso necesario no lo vamos a lograr. Se requiere de todos: hoteleros, academia, agencias de viaje, aerolíneas, turoperadores, restaurantes, gobiernos locales y nacional, entre otros. Pensar en un plan de turismo sin participación de los actores es como fabricar un automóvil sin todas las piezas.

No se puede perder el impulso de los últimos años que posicionó a la industria dentro de los tres sectores que más divisas generan a la economía (interesante saber qué proponen los aspirantes a la Presidencia de la República).

Celebro la iniciativa de Cotelco y la Universidad Externado que, bajo el nombre ‘Visión 2030’, desarrolla un estudio prospectivo del turismo en Colombia y encuesta a 173 líderes de los sectores público y privado. Es iniciativa muy importante que cabe en la red nacional de turismo sostenible que propuse en mi columna anterior.

Estamos en el punto de quiebre para hacer del turismo un sector prioritario o dejar pasar la oportunidad. Creernos el cuento, el primer paso, generar la institucionalidad, la política adecuada, profesionalismo, innovación y tecnología, calidad, sostenibilidad, bilingüismo, infraestructura, seguridad, promoción es el decálogo de acciones que debemos trabajar.