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Buenas señales

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La relación entre Colombia y Estados Unidos ha estado enmarcada dentro de una agenda estable -en los últimos ocho años fortalecida en lo político, social y económico-, y ahora estamos frente a la gran oportunidad de sumarle a ello el compromiso por una paz duradera para la estabilidad y el desarrollo.

Si bien la elección de Iván Duque como Presidente es una buena señal para consolidar esta relación y los beneficios que de ella se desprenden, hay que subrayar algunos aspectos fundamentales para mejorar el clima de negocios y abrir nuevos espacios de cooperación: mantener firme la lucha contra el narcotráfico, resolver “los irritables” de la relación y desplegar una eficaz diplomacia comercial con involucramiento activo de los empresarios.

Estados Unidos es el principal socio comercial, aliado y cooperante de Colombia, la mayor fuente de inversión extranjera y de turistas. Es la relación más importante y determinante, lo que hace imprescindible trabajar de la mejor manera los aspectos más relevantes para que lo demás fluya sin dificultad.

Lucha contra el narcotráfico contundente y verificable: continuar con el proyecto acordado para reducir los cultivos ilícitos. La erradicación será tan importante como lograr su sustitución, una expansión agrícola, organizada y tecnificada, además de actividades formales que realmente incentiven una economía viable y contrarresten la delincuencia.

Resolver “los irritables” comerciales: resolver con la mayor urgencia los asuntos pendientes de la agenda comercial (propiedad intelectual, competencia desleal, reforma laboral, formalidad, derechos humanos, chatarrización, protección de datos, entre otros) y despejar las dudas que afectan el diálogo político.

Diplomacia comercial y prudencia política: entender que las acciones comerciales de EE.UU. son de carácter global y no un asunto bilateral. Una estrategia diplomática sobre la base de este concepto puede ser buen comienzo para trabajar los aspectos que más nos interesan a los colombianos.

El post-acuerdo es una puerta de entrada para profundizar “la otra agenda”: se trata de una extraordinaria oportunidad para aportar a través de los incentivos propuestos por el Gobierno para el desarrollo de las regiones más afectadas por el conflicto, como el de obras por impuestos, y trabajar con EE.UU. en otros muchos temas de interés, con énfasis en productividad, innovación, transferencia de tecnología, inversión y emprendimiento. Un sector de gran potencial es el agroindustrial.

Una gran oportunidad en el turismo: Estados Unidos es nuestro principal emisor, con un crecimiento promedio de 10% en los últimos 5 años. Para potenciarlo debemos desarrollar un concepto vanguardista de turismo sostenible, lograr políticas efectivas para la formalización y definir una normativa clara y rigurosa.

Se abre un panorama positivo para las relaciones, por lo que la prudencia institucional y el respaldo gremial serán factores definitivos. Por eso son buenas las señales del nuevo Gobierno, pero no suficientes.

Desde Amcham Colombia hemos propuesto la necesidad de garantizar un trabajo coordinado con los empresarios para unificar una estrategia frente a EE.UU. e incorporar una nueva cultura exportadora con una mayor competitividad.

El sector privado tiene en sus manos el mayor mercado del planeta, necesita ser más proactivo y acompañar al Gobierno en la generación de oportunidades.

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