Ecológicamente hablando, la destrucción es renovadora. Que lo digamos los mamíferos, en deuda con el meteorito que acabó con los dinosaurios. Hemos tomado el lugar del meteorito, creyendo que el darwinismo mercantilista seleccionará a los “más fuertes”
Aristóteles, pese a que nunca vio un rascacielos o un teléfono celular con acceso a internet, se aproximó a esta verdad y advirtió sobre el peligro que significaba