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El Big Data puede ser para usted

Históricamente la toma de decisiones empresariales ha estado influenciada por los desarrollos tecnológicos. Antes de la emergencia de los computadores personales y de las hojas de cálculo como Visicalc, Lotus 123, Quattro y Excel, los ejecutivos decidían con base en su intuición y sin mayores simulaciones de las consecuencias resultantes. El análisis financiero y numérico estaba limitado a proyectos complejos de alta implicación económica y el nivel de detalle con que se podía trabajar no era mayor.

Por otro lado, la toma de decisiones también era menos colegiada. Hoy en día, la compartición de información por correo electrónico y la facilidad de ilustrar los negocios en una presentación de Power Point, en vez de proyectores y acetatos, ha hecho que más gente pueda contribuir a entender y participar de las decisiones.

Más recientemente, el acceso masivo en el suministro de información a los clientes por medio de páginas web y redes sociales modificó las prácticas de mercadeo y en específico la segmentación de clientes para teledirigir ofertas. Anteriormente los medios tradicionales como los periódicos, la radio y la televisión no permitían llevar al cliente productos y servicios personalizados de acuerdo al perfil del consumidor y, por lo tanto, los procesos decisorios comerciales eran mucho más sencillos.

Hoy, gran parte de las decisiones empresariales siguen tomándose con herramientas informáticas sencillas. Sin embargo, cada vez menos empresas exitosas permiten que se tome una decisión sin que se haga una prospección de los resultados específicos que se espera obtener con ella, como meta del equipo involucrado en la misma. Por eso, cada vez más, un modelo sencillo de Excel para evaluar el retorno económico de una inversión o una presentación de la justificación estratégica de abrir un punto de venta son indispensables para la toma de una decisión.

Muchos procesos decisorios empresariales se volvieron más complejos por tener en cuenta varios segmentos de clientes, necesitan ser mucho más veloces para responder a un mundo interconectado, requieren ser medidos con el fin de optimizarlos e involucran a más ejecutivos con experticias particulares. Por lo tanto, solo la toma de decisiones sencillas puede seguir estando basada en hojas de cálculo y software de presentaciones. Hoy, el cambio en el entorno hace que gran parte de las decisiones deba basarse en el análisis en tiempo real de grandes volúmenes de información por medio de algoritmos sofisticados: el Big Data.

En este sentido muchas empresas de internet, comunicaciones y bancos han construido grandes bases de datos para poder entender el comportamiento de sus clientes. Invirtieron grandes sumas en el despliegue de hardware con alto poder de procesamiento y construyeron modelos analíticos para prever cuales ofertas comerciales aceptarían, su disposición a abandonar a la compañía o el riesgo de incumplimiento en sus pagos, todo con el fin de tomar medidas al respecto.

Esta tecnología está ya al alcance de todos, a bajo costo, gracias a nuevas soluciones tecnológicas que permiten compartir capacidad de procesamiento sin necesidad de las grandes inversiones de principios de siglo. Como empresario conviene que, si bien se sienta a gusto con su proceso de toma de decisiones, entienda estas nuevas tecnologías para definir si pueden ser incorporadas a su empresa e incrementar significativamente la eficiencia de sus procesos decisorios.