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Pagos electrónicos deben ser prioridad

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El sector bancario tradicional, las redes transaccionales y los entes gubernamentales deben definir de manera expedita, cuanto apoyo se le dará en los próximos años a iniciativas empresariales no tradicionales que buscan llevar servicios financieros a los estratos medios de la población colombiana, o lo que expertos a nivel mundial han denominado, inclusión financiera.

 Desde hace no menos de 15 años el sector bancario tradicional en equipo con entes gubernamentales, han venido definiendo y desarrollando iniciativas que buscan expandir la oferta de servicios financieros hacia los estratos medios de la pirámide socioeconómica colombiana, pero si bien mucho se ha hecho de cara al consumidor final, muy poco se ha logrado de cara a la pequeña y mediana empresa, principal fuente generadora de bienestar económico en el país.

 Muchos de nosotros, participantes activos del desarrollo del sector de medios de pagos electrónicos, nos preguntamos todos los días ¿cuál es el paradigma que debemos cambiar de manera urgente en Colombia, para motivar el uso de medios de pagos electrónicos?  En los últimos años, y luego de muchas iniciativas y procesos de ensayo y error, hemos logrado entender que, si bien en el bolsillo de aproximadamente 25 millones de colombianos hay alrededor de 40 millones de tarjetas de crédito, débito y prepago, estos medios de pagos electrónicos, NO tienen donde ser utilizados.

 Un país donde el grupo más numeroso de la población económicamente activa debe buscar un cajero automático para realizar masivos retiros de efectivo, y de esta manera poder comprar la canasta básica de alimentos y servicios, pagar renta, colegios, condominios, servicios públicos, líneas de crédito y otras necesidades básicas, es un país que tardará mucho tiempo en llegar a los niveles de inclusión financiera necesarios, para poder darle beneficios a sus ciudadanos.

 Hoy en día en toda Colombia existen alrededor de 225.000 comercios con capacidad de aceptar medios de pago electrónicos para la exitosa ejecución de una transacción comercial, pero la necesidad que los expertos han definido para lograr llevar el beneficio al mayor número posible de colombianos y potenciar su prosperidad económica ronda entre 2 millones y 5 millones. 

Los analistas están de acuerdo en que lo existente en el mercado colombiano no apoya ni al consumidor final, ni a la pequeña y mediana empresa.

Así las cosas, las iniciativas de inclusión financiera en Colombia adolecen de múltiples problemas que obstaculizan su expansión a lo largo y ancho del país,  pero lo positivo es que luego de identificados estos problemas y obstáculos, importantes iniciativas empresariales se han establecido con el propósito de romper paradigmas, innovar, crear e implementar soluciones que permitan darle una alta probabilidad de éxito a la inclusión financiera en el mercado nacional. 

 Entre los problemas identificados se enmarcan principalmente la baja adopción dentro del sector financiero de los marcos legales, operativos y tecnológicos para promover dicha inclusión, lo que también requiere de una colaboración conjunta.  

A la lista se suman los  altos costos transaccionales y la necesidad de adecuación de la infraestructura tecnológica, operativa y de servicio a cliente.

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