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Trump: Negociador no convencional

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Donald Trump ha logrado dar pasos sólidos en torno a estabilizar zonas del mundo convulsionadas del planeta, como es el caso de Corea del Norte, considerada la peor amenaza de seguridad, según informes del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Con esta Nación se han intentado vías diplomáticas, sanciones económicas o amenazas militares directas, sin que hubiera ningún avance significativo. Por el contrario, su joven líder Kim Jong-un siguió desarrollando su programa balístico, así como obturando los botones de su programa nuclear.

En cientos de ocasiones se ha descrito al presidente de Corea del Norte como irracional, pero por el contrario ha conseguido mantenerse en el poder a pesar de las sanciones económicas que podrían haber terminado asfixiado a su régimen, no obstante, hábilmente emplea su programa nuclear que es limitado para mostrarse fuerte internacionalmente, cuando la realidad es que posee un equipo militar convencional precario, que se degradaría fulminante en caso de entrar en guerra con Corea del Sur y su principal aliado, Estados Unidos.

Ahora, su programa balístico muestra un avance importante pero no suficiente para representar una amenaza real hacia occidente; los misiles intercontinentales (ICBM), si bien pueden lograr recorridos superiores a los 1.500 millas, no necesariamente poseen sistemas de precisión y guía para golpear un blanco estratégico de alto valor.

Para ello, tendrían que ser lanzados desde submarinos que se ubiquen a una profundidad superior de 200 metros, algo que no posee el régimen de Pionyang. Pero a pesar de todas estas falencias, el régimen norcoreano vapuleó la política internacional de Barack Obama, es decir, todos los pulsos geopolíticos los ganó Kim Jong-un.

Donald Trump, con este panorama, ubicó un séquito de estrategas militares de primer nivel en los principales cargos de la comunidad de inteligencia, tomando medidas audaces que lo llevaron a desplegar tres flotas de portaviones sobre la península coreana, realizar ejercicios de guerra sobre el mar del Japón, dotar de tecnología de punta al ejercito de Corea del Sur, y emplear una diplomacia coactiva que logró convencer a China de ejercer medidas restrictivas sobre Corea del Norte; lo que ha terminado forzando a este régimen de sentarse a dialogar con el Presidente de Estados Unidos.

Finalmente, en la cumbre del G7 retiró su respaldo a lo acordado, el mensaje es para Kim Jung-un, es contundente: si no le importan sus colegas democráticos que dirigen los países más desarrollados, mucho menos le puede interesar un dictador de unos de las naciones más pobres del planeta.

Esta reunión es un avance, porque por primera vez se consigue colocar al régimen norcoreano a la defensiva, siendo un logro geopolítico de Estados Unidos y apuntala el triunfo diplomático del presidente Donald Trump como un negociador no convencional.

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