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Analistas 18/12/2020

Tinder y la economía

Manfred Grautoff
Consultor de seguridad nacional

Tinder es una aplicación de citas románticas, que en su reporte financiero muestra un crecimiento de US$545 millones en el último trimestre. Mientras sus ingresos aumentaron 920%, es decir, US$2.200 millones entre 2014 a 2019. Esta app rompió cifras récords durante 2020 al obtener 3.000 millones de swipes, que es la opción para aceptar o rechazar a una persona.

Los economistas no nos destacamos por ser particularmente sexys. Nadie puede imaginarse a uno como protagonista de Misión Imposible, mientras habla sobre el crowding out fiscal, o como lograr que el sesgo de endogeneidad no impacte sobre los efectos causales de una regresión. Sin embargo, estudiamos las relaciones de intercambio y resulta que el amor en el fondo es un mercado de oferta y demanda.

Para comenzar, siempre hay más mujeres que hombres, basta revisar cualquier censo poblacional para comprobar este hecho empírico. Esto implica que el género masculino, para decirlo en términos de teoría económica, es un bien escaso. Asimismo, los hombres buscan tener una relación sentimental de corto plazo; tal como lo muestran las cifras de Tinder.

Por su parte, las mujeres desean relaciones estables de largo plazo. Esto significa, que tenemos dos agentes económicos con intereses divergentes, y para lograr el equilibrio, se requiere el descomunal número de swipes que reporta este portal.

Ahora, la ventaja de los hombres debido a su escasez; las mujeres la compensan de varias formas. Ellas en promedio tiene más formación educativa que un hombre, de nuevo las cifras confirman ese hecho. Además, gastan más en gimnasios, dietas saludables y cuidados médicos.

Es decir, son más responsables, lo que termina aliviando el gasto del Estado en salud. Mientras los hombres, son los que mayor presión generan sobre el sistema médico debido a sus hábitos pocos saludables. Todos estos efectos colaterales provienen del intrincado mecanismo de las relaciones sentimentales.

Autoestima, deseo de reconocimiento y un desequilibrio entre el número de mujeres y hombres ha moldeado nuestra sociedad. Adicionalmente, el desarrollo tecnológico de métodos anticonceptivos, le dieron el control a la mujer sobre su fertilidad y aceleró que portales como Tinder sean un éxito. Estos métodos redujeron las tasas de natalidad de los países, logrando implicaciones positivas sobre el desarrollo económico.

También provocó que los compromisos de largo plazo decayeran, ya que la edad promedio para asumir responsabilidades ha venido aumentando desde la década de 1960. Así, los hombres no están apurados en comprometerse, y las mujeres han podido cualificarse mejor, y por ende consiguen mejores empleos.

En diversas ocasiones como profesor de econometría termine de psicólogo de mis alumnos debido a sus penas románticas. Acabé aconsejándoles que el amor no lo encontrarían en bares, y que Tinder tal vez no era una opción óptima; tal como lo confirman las leyes de la probabilidad. Por lo tanto, las personas más interesantes podrían estar realizando cursos en línea o siendo parte de alguna comunidad científica, y por restricciones de sus agendas no tienen el tiempo para estar subiéndole los ingresos a Tinder.

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