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Analistas 05/08/2021

Las vacunas funcionan

Manfred Grautoff
Consultor de seguridad nacional

Esta columna es un espacio habitual para temas de seguridad y defensa nacional. Sin embargo, abordamos el tema de las vacunas contra el covid-19, porque viene dándose un movimiento social en contra de las mismas, que podría acabar con las proyecciones del gobierno colombiano de alcanzar la meta de 70% de la población vacunada antes de terminar 2021.

En principio, el movimiento antivacunas está centrado en sesgos de confirmación, es decir, un grupo de personas empezó a desconocer la evidencia científica de su efectividad para neutralizar el virus. Figuras como Miguel Bosé, que poseen una gran cantidad de seguidores, fueron voces visibles de esta expresión, además de posar como expertos en temas donde son legos; pero aún así, contradicen los estudios de virólogos y microbiólogos al respecto.

Es un hecho que la vacunación ha reducido la cifra de muertes y hospitalizaciones en unidades de cuidados intensivos (UCI), en los países que han acelerado la inoculación de biológicos contra el covid-19. Así, esa seguridad de los “gurús”, como la del mencionado cantante, y algunos políticos, que confrontan a quienes estudian estos fenómenos de la microbiología, se denomina, el efecto Dunning-Kruger, que es la falsa ilusión de sobrestimar las capacidades analíticas y conocimiento, sobre temas que requieren alta experticia. Mientras que, los profesionales altamente capacitados y formados, dudan de sus habilidades y destrezas, al punto de poder sentirse incompetentes.

La conducta humana esta guiada por estas paradojas, por eso la racionalidad a la que tanto acudimos los economistas; para predecir comportamientos y gestionar políticas públicas, es una quimera que termina por crear verdaderos problemas.

Lo que explica, porque en las ciudades francesas de París, Marsella, Lyon, Montpellier, Nantes y Rennes, durante dos fines de semana se hallan presentado protestas multitudinarias en contra de la vacunación obligatoria. La cual se controlaría con un pase sanitario, que permitiría el ingreso a establecimientos culturales, lugares de ocio como bares y restaurantes, así como el acceso a los trenes de alta velocidad para viajes largos.

Estas medidas, deben ser aprobadas por el Consejo Constitucional de Francia; y se da por descontado que le sean autorizadas al presidente Emmanuel Macron.

Es curioso que un país como Francia, que en 2019 gastó US$672 anuales per-cápita en medicinas, sea el que posea las tasas más altas de personas que no estarían dispuestas a vacunarse. De acuerdo a la encuesta Ipsos, de octubre del año pasado, 54% de los consultados no se vacunaría. Mientras, una encuesta de Euronews de marzo, encontró que solo 32% de los franceses estaban dispuestos a vacunarse.

Tomando esta experiencia, y teniendo en cuenta que lo que sucede en términos de malestar social, se termina replicando en Colombia. Preocupa que el Dane encontrara en una encuesta, que 20% de la población no estaría dispuesta a vacunarse, cifra que podría incrementarse con el tiempo.

El Gobierno, posiblemente va a tener que afrontar nuevas protestas ambientadas por movimientos contraculturales antivacunación, que podría frenar la recuperación económica, en el primer semestre de 2022, lo cual favorecería a los partidos de oposición en un año electoral.