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Impuesto digital en México

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Luis Miguel González Director de El Economista

Pemex, IMSS, presupuesto de 2020, mantener la nota con calificadoras, reposicionar a Hacienda en el gabinete, y con AMLO... están claras las prioridades de Arturo Herrera. Por eso cabe la pregunta: ¿qué importancia le dará a otros temas, no urgentes, pero sí estratégicos? Uno de ellos tiene que ver con los impuestos a los servicios y productos digitales. En la reunión del G20, en Osaka, éste fue uno de los asuntos más importantes que discutieron los ministros de Finanzas y sus equipos. Allí estuvieron Carlos Urzúa y Arturo Herrera, en representación de México. El punto de partida de los gobiernos es que las grandes empresas tecnológicas están explotando un vacío en la legislación tributaria global para pagar menos impuestos de los que deberían, en los países en los que operan. Un recurso que utilizan es tener la oficina central en países de bajos impuestos, como Irlanda o Luxemburgo.

Muchos países quieren tener ese impuesto digital, pero en la Ocde y en el G20 hay claridad de que se necesita un acuerdo de coordinación global para resolver de mejor manera el problema. En Osaka, los ministros se comprometieron a tener un informe con una propuesta para 2020. Mientras tanto, cada país tendrá libertad para tomar las medidas que considere pertinentes.

En ese contexto, debemos entender la decisión de Francia. Se convirtió en el primer país en crear un impuesto dirigido contra las grandes tecnológicas. Es una tasa de 3% que aplicará a empresas que vendan publicidad digital o hagan comercio electrónico. Sólo pagarán aquellas compañías que facturen más de US$845 millones a escala global o 25 millones de euros en Francia.

El gobierno francés calcula que sólo 30 empresas pagarán este impuesto, entre ellas las grandes de EE.UU.: Google, Apple, Facebook y Amazon. También hay empresas chinas, alemanas, españolas y una sola francesa, Criteo. La recaudación esperada es de 400 millones de euros en el primer año y 650 millones en 2020.
Francia se fue por la libre, luego de que en el 2018 fracasó un intento de crear un impuesto digital paneuropeo. En las próximas semanas, otros europeos podrían aprobar impuestos similares: España y Gran Bretaña están casi listos. Estados Unidos amenaza con represalias, porque afirma que se trata de una medida discriminatoria contra sus empresas. Por lo pronto, ha iniciado una investigación que podría traer sanciones a productos franceses.

¿Qué pasará en México? El PRD presentó una iniciativa para crear un impuesto digital en 2018 que no tuvo eco. No sería difícil que el asunto vuelva, tomando en cuenta que los servicios digitales están creciendo a tasas de dos dígitos y el gobierno necesitará mayores ingresos tributarios. Un factor adicional a considerar es la presión de los grupos afectados por los disruptores tecnológicos. Un establecimiento hotelero paga más impuestos y tiene más regulación que Airbnb. los comerciantes “tradicionales” quieren suelo parejo contra Amazon y los medios de comunicación resienten el impacto de Google y Facebook en el mercado publicitario.

Hacienda evalúa el tema y deberá tomar una decisión sobre el impuesto digital. Quizá lo haga para el presupuesto de 2020. México podría captar más de 5.000 millones de pesos anuales por el impuesto. Es una buena cantidad que serviría para impulsar emprendedores tecnológicos o para reforzar la ciberseguridad. Todo suena lógico, pero ¿qué tal si se enoja Trump?

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