Analistas 14/10/2020

Biden es bueno para Colombia

Como el Quijote, que de tanto leer novelas de caballería perdió la razón, algunos sectores de la derecha colombiana que viven en los Estados Unidos, de tanto ver Fox News y de leer basura auto referida en Twitter, Facebook y cadenas de WhatsApp se desconectaron completamente de la realidad.

En este universo paralelo, Donald Trump es un caballero en armadura que nos salvara del dragón comunista representado en un senil Joe Biden y en una maquiavélica Kamala Harris, sacerdotisa del feminismo abortista, que junto con sus aliados latinoamericanos Gustavo Petro y Nicolás Maduro, buscan extender el castro-chavismo hasta las orillas paradisiacas de Key Biscayne. Al grito de “Ojo con el 2022”, las huestes de la derecha se enfilan detrás de los estandartes trumpistas para salvar a las Américas del ateísmo gay, el ambientalismo marihuano y la medicina socializada.

El problema de esta fantasía, por absurda que sea, es que tiene consecuencias en el mundo de verdad. Desde hace treinta años la política de Estados Unidos frente a Colombia ha sido producto de un consenso bipartidista que ha trascendido las coyunturas políticas de Washington. Empezando con el Atpa de Bush Sr., el Plan Colombia de Clinton, el Atpdea de Bush Jr. y el TLC de Obama esta relación privilegiada, que ha sido muy favorable para Colombia, parte de la base de que debemos evitar a toda costa la pelea de borrachos en que se ha convertido la política electoral norteamericana.

Ahora, unos aprendices de brujo en el Centro Democrático, que dicen representar a los colombianos en el exterior, se han puesto con la idea de movilizar a la colonia colombiana en la Florida para apoyar la campaña de Trump, lo que equivale a montarse en el Titanic después golpear al iceberg. Y Trump, para darles gusto y alimentar la paranoica distopía de estos expatriados, ha salido a decir que apoyar a Biden es apoyar a Petro.

La doble consecuencia de este monumental descache es que, por un lado, la derecha le está apostando al caballo perdedor (a plata de hoy Trump pierde la presidencia y los republicanos el senado), lo que avizora un nuevo gobierno demócrata en Estados Unidos que le podría cobrar caro al país esta pifia, sobre todo si percibe que el gobierno colombiano tuvo algo que ver en el asunto, y, por el otro, al poner a Petro como aliado de Biden, cuando este último gane, cantará victoria Petro.

Eso es lo último que necesitamos, un Petro graduado de interlocutor con el futuro gobierno gringo por cuenta de las imprudencias electorales de unos aficionados a la política que se creen protagonistas de un episodio de The West Wing.

Puedo testificar de primera mano que Biden es un amigo de Colombia, lo conocí en visita oficial durante la Cumbre Iberoamericana de Cartagena y me impresionó su interés y conocimiento de los problemas nacionales. Ha trabajado con nuestro país durante décadas en planes de ayuda, relaciones comerciales y lucha contra el crimen organizado. Con él en la Casa Blanca los colombianos podemos estar seguros de contar con un amigo y un aliado.