Analistas

Candidato, ¿y lo internacional? (II)

GUARDAR

Dos semanas atrás se planteó en este espacio una reflexión sobre lo que las diversas campañas electorales están transmitiendo en materia internacional. Casualmente al momento de enviar el análisis al periódico, llegaba al correo electrónico del columnista el texto con las propuestas de un candidato. Sin embargo, a pesar de tal difusión, lo que se planteaba en tales líneas mantenía el sinsabor generalizado sobre la poca relevancia que se otorga, tanto a las relaciones internacionales del país, como a su estrategia de política exterior.

Analizados ya los temas relativos a la implementación del Acuerdo de Paz y las relaciones bilaterales con Venezuela, aparecen otros asuntos que debieran estar en consideración de todos los aspirantes a convertirse en cabeza del Ejecutivo en el país. Para esta oportunidad la reflexión se orienta a los temas del ingreso de Colombia a la Ocde, la relación bilateral con Estados Unidos y la participación del país en las dinámicas del Pacífico. Obviamente, sin señalar con esto que no haya otras cuestiones a considerar.

Desde su llegada a la Presidencia, Juan Manuel Santos hizo toda una gestión para lograr que Colombia fuese admitida a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. A pesar de su profunda actividad para lograrlo, todavía hoy el país se encuentra por fuera del Club de las Buenas Prácticas. Y aunque la membresía plena no está tan lejana, tampoco pareciera visualizarse una respuesta muy pronta en lo que se refiere a su aceptación, dado que uno de los temas neurálgicos tiene que ver con la modernización de la ley de derechos de autor -actualmente el país tiene vigente una ley que data de los años setenta-. Al depender del Legislativo, y dada la coyuntura electoral, este ha sido un tema que empantana el proceso.

Lo cierto es que, de lograrse el acceso a la Ocde, corresponderá a la nueva administración generar mecanismos (de política exterior) que permitan al país una maniobrabilidad internacional acorde con las demandas del organismo. Y si se diera un escenario negativo (no lograr el ingreso antes del 7 de agosto), entonces, con mayor razón habrá que trazar lineamientos que faciliten llegar allí, puesto que no tiene fundamento pensar en desistir de ello luego de todo lo que se ha hecho para alcanzar dicha membresía.

En relación con los vínculos que se tienen con Estados Unidos, el tema más urgente e inmediato tiene que ver con la generación de una estrategia clave para que la diplomacia y el servicio exterior que se ocupa de las relaciones con el país del Norte, adelante un acercamiento clave con los miembros del Congreso (algo que realmente se viene haciendo en la actualidad) y así evitar el nuevo recorte presupuestal propuesto al otrora Plan Colombia. Pero más que eso, urge ser coherentes y cumplidores con las exigencias expuestas en los diversos tratados que se han acordado con Washington. Por ejemplo, las dificultades mismas que están impidiendo al país su acceso pleno a la Ocde se relacionan de manera directa con el incumplimiento ante lo acordado en materia de propiedad intelectual en el TLC pactado en 2006. Hoy, 12 años después de esa firma, el país no ha hecho esa tarea y se pasa factura al respecto.

Finalmente, en términos de relaciones internacionales con el Pacífico pareciera que todo lo avanzado en la participación de los procesos al interior de la Alianza del Pacífico se hubiese quedado detenido en el tiempo. Se retiró ese componente mediático a la Alianza y, entonces, ahora poco se escucha de ella. La realidad es que sigue desarrollándose un trabajo importante que debe mantenerse; máxime cuando los actores involucrados no son solo gubernamentales, sino que existen otros que se han apropiado de la iniciativa integradora y toman ventaja de sus acuerdos. Es mucho lo que hay por discutir y formular en materia internacional, pero los debates al respecto siguen siendo mínimos.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés