.
Analistas 09/05/2026

Bienvenidos: todos, todas y todes

Recién salíamos de pandemia; me encontraba en Ibagué, en la casa de mis padres. De pronto se escuchó una fuerte gritería, una gresca: una vecina estaba siendo maltratada físicamente por su esposo. No era la primera vez que se comentaba, pero en esta ocasión, al ver esto, tomé el teléfono y llamé a la Policía. Llegaron rápido y capturaron al tipo. Algo pasó en esta señora luego de ese día: cogió coraje, se separó y hoy vive muy bien; floreció su economía junto a sus hijos. Pero ¿por qué tuvo que esperar tanto?

Igual ha pasado en estos cuatro larguísimos años con el gobierno que preside Petro. Se empezó por poner pronombres personalísimos: todos, todas, todes… luego, con otra palabra: dignidad, tanto sustantivo como adjetivo. Rápido dividieron a un país enfrentando hombres vs. mujeres; negros vs. blancos; pobres vs. ricos, como si estos no hubiesen convivido los últimos 200 años. Rompieron el alma de los colombianos y así hasta hoy, cuando nuevamente dicen: solo nosotros, la izquierda, los podemos defender; solo este gobierno y su candidato Cepeda pueden darles empleo, comida, salud, seguridad y un largo etcétera. ¡Mientras! Con una mano ese discurso de “igualdad” vacío y, con la otra, sosteniendo siempre sus herramientas favoritas: la hoz, el martillo y el látigo, que vienen siendo la corrupción, la deuda descontrolada, los contratos de prestación con fecha de caducidad, la violencia armada, la mentira… Pero tranquilos: “solo yo puedo tratarte así de bien, amor; no eres capaz de vivir por fuera de lo que te ofrezco, no eres capaz”. Este es el nivel de mentira, intimidación y violencia que me hizo acordar de la señora con quien comienzo esta columna.

Incentivaron dentro del imaginario popular que todos eran víctimas (otra de las palabras favoritas de la izquierda), convirtiendo la divergencia en debilidad, y debían, a su alrededor, levantar muros enormes y prohibir la entrada a otros que no fueran como ellos: divergencias educativas por no tener el mismo acceso al recurso que otros; divergencias identitarias y de género, que son las más explotadas ahora; o divergencias generacionales (edadismo); las cognitivas, muy comunes, al punto de que cada quien ande diciendo abiertamente que es Asperger o tdah; o un largo etcétera de clasificaciones inventadas por inventar. Y dentro de ellas mismas hay divergencias intergrupales. Nada más falso, pues desde la Constitución del 91 se reafirmaron e hicieron visibles los derechos de todos; tristemente, la izquierda se los arrebató y los usa contra ustedes mismos.

En el concepto clásico del partido que busca el poder enfocándose en una causa común, el pegamento era la convergencia, y la definición de ese concepto ha cambiado mucho. Ser convergente ahora puede sonarle a la gente como ser radical, ultraconservador, fascista o nazi. Ya no hay mayorías; habrá que construirlas cada vez que se quiera llevar a cabo una iniciativa popular. Y ahí está también la riqueza en la divergencia, que es muy distinta a la división y la exclusión que la izquierda, con su narrativa, ha impuesto. La gente se cansó de una pelea que no es suya.

¿Qué puede unir a minorías absolutas para llegar a construir una mayoría relativa que derrote a la izquierda? Se trata de devolverle la viabilidad a un país que está siendo destruido desde adentro por individuos que no quieren enterarse de que el mundo cambió y que ellos mismos ayudaron a cambiar, pero no saben cuándo parar.

Los cambios sociales logrados por la sociedad a partir de una lucha de 50, 60 años o más son gigantescos, pero ellos se metieron tanto en esa lucha que la volvieron su forma de vida; no se resignan a aceptar que llegaron a su techo. Son como Rambo: a donde van, llevan su guerra.

A usted, amig@, pariente, colombianos en general, no lo hace socialista haber votado por Petro; lo hace ciudadano. Votó por una expectativa democrática que rápidamente no fue, pues ellos perdieron su oportunidad en la historia por los excesos, por el irrespeto mismo a la democracia. Mi invitación: no persiga dogmas, sea pragmático.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 11/05/2026

Y mientras tanto... El Estado Ladrón

Colombia tiene la tasa de impuesto de renta corporativo más alta de la Ocde: 35%, frente a un promedio del bloque de 23,9%

ÚLTIMO ANÁLISIS 12/05/2026

Colpecc beneficios de lado y lado: Minerales estratégicos

Su voto en las próximas elecciones es la decisión patrimonial más importante que tomará en esta década. En sus manos está la continuidad de los cuatro jinetes del fracaso apocalíptico de Colombia