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Para lograr lo que se desea hay que hacer a un lado la fuerza de voluntad. Puede ser insuficiente. Pueden no importar la convicción, la intención y la promesa antes de dormir para empezar una rutina de correr en las mañanas, por ejemplo. El método más efectivo podría ser colgar los tenis y la ropa deportiva en la cerradura del baño. Sería inevitable encontrarse con el compromiso antes de poder siquiera lavarse los dientes o lavarse la cara. Sería el primer paso.
El segundo, la panadería favorita que no queda cerca. Sí, suena ilógico y hasta incompatible, pero el objetivo primario es mover las piernas y la recompensa de hacerlo no es inmediata, se necesita motivación para mover al elefante y superar las doce semanas en las que según se calcula se genera un hábito. Luego puede obviarse el pan.
Lo tradicional es asumir que con la razón -los pensamientos conscientes- gobernamos nuestras acciones. Que somos seres lógicos y las decisiones las tomamos siempre analizando lo conveniente, pero nuestra estructura mental funciona distinto. Ese pensamiento consciente es solo el delgado jinete intentando guiar con pataditas el elefante de seis toneladas, el cual si decide irse por otro camino, no hay como detenerlo. Ese es el inconsciente, el verdadero dueño del rumbo.
Hay que recordar los propósitos de año nuevo como el mejor ejemplo de la terquedad del elefante. Se piensan, se escriben, se guardan, se incumplen -y muchos en tiempo récord- porque es el jinete consciente el que los determina. No es que sean propósitos flojos, imposibles o mal pensados.
Es que tardan mucho sin reportar un beneficio percibido y al elefante hay que adiestrarlo o se manda por el camino habitual. La recompensa debe llegar de forma inmediata tras la acción o la mente ignorará la instrucción. Por ello comprar en los black days es más tentador para aprovechar un descuento que ahorrar siete meses más para unas vacaciones que conscientemente deseamos. Pero es un tema mucho más pesado.
Hay que ver las maromas del jinete ante un desamor cuando con sus pataditas y hasta tirando de las orejas del elefante emocional decide que aplicará un contacto cero sin haber iniciado por lo menos el verdadero duelo de la pérdida. Hay que entender la mente para aprender a trabajar en equipo con ella. El látigo mental no la va a domesticar. Por ello repetirse qué es lo mejor para uno no es suficiente. Un fumador entiende perfectamente eso.
'La hipótesis de la felicidad' fue escrita por el psicólogo social Jonathan Haidt y es un recorrido riguroso por textos de culturas y filosofías antiguas de todos los rincones del mundo para confrontarlos con los hallazgos de la ciencia moderna. La conclusión es que la estabilidad mental es un equilibrio de fuerzas entre el jinete y el elefante en nuestro cerebro, pero el porqué, es la razón para leerlo.
Usando datos de la base Indstat de la Onudi -que mide el valor agregado manufacturero por trabajador en dólares corrientes- entre 2015 y 2022, nuestro país registró un crecimiento acumulado de 11,9%
El reconocimiento que hizo la SIC a dos empresas de servicios públicos colombianas demuestra que desde el sector de agua potable y saneamiento básico estamos haciendo que las cosas pasen