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Analistas 01/12/2020

Recuperación económica

Luis Felipe Gómez Restrepo
Rector de la Universidad Javeriana Cali

¿Cómo hacer la reactivación económica más efectiva? Si bien hay políticas generales, hay que ver cada municipio. Por ejemplo, Cali ha sufrido más fuertemente el golpe económico por la pandemia que el promedio de las 23 principales ciudades del país. Ello se debe a problemas estructurales de nuestra economía relacionados con la estructura de informalidad.

El golpe ha sido fuerte para la ciudad. Así lo confirman las cifras: El desempleo pasó de 11,8% (agosto 2019) a 25,2% (agosto 2020), es decir, un aumento de 13,4 puntos porcentuales, mientras que, en las 23 principales ciudades, en ese mismo período, pasó de 11,1% a 23,3%, subiendo solamente 12,2 puntos. A su turno, el desempleo ha golpeado más fuertemente a las mujeres, en Cali pasó de 13,6% a 29,6%, es decir, subió 16 puntos porcentuales; mientras que el de las 23 ciudades pasó de 13% a 27%, con un incremento de 14 puntos porcentuales.

La informalidad en Cali recorrió de 47,4% a 50,7%, con un aumento de 3,3 puntos porcentuales; mientras que el nacional estuvo estable. En materia de jóvenes, en el 2019 los jóvenes caleños experimentaban una tasa de desempleo del 19,6% mientras que la de las 23 principales ciudades era de 18,5%, curiosamente con el golpe de la pandemia creció menos en Cali este desempleo, que se ubicó en el 33,2% mientras que el de las 23 ciudades estuvo en 33,5%, ambas tasas muy preocupantes.

Por ello, estudiosos como Roberto Angulo, de Inclusión, señala que la recuperación tendría que tener un sesgo que ha llamado pro-pobre. Y en esta órbita sostiene que no puede ser neutral, sino debe tener sesgos para proteger a los más fuertemente golpeados por la pandemia: las mujeres, los jóvenes e informales. John Rawls señala en su libro Teoría de la Justicia, que debemos igualar las oportunidades para todos, pues bien, si a algunos les ha dado más duro la crisis, pues allí se deben focalizar los auxilios.

Frente a las mujeres se plantea que no se puede centrar la recuperación en la construcción porque no cobija a las mujeres; que es importante que los colegios y jardines vuelvan a operar para que tengan cuidado de los niños y niñas, para liberar así a muchas madres.

Con relación a los jóvenes se debe enfrentar especialmente en los “ninis”, que no tienen empleo y tampoco estudian. Y con una articulación con Jóvenes en Acción del DPS, se podría llegar con programas más focalizados. Igualmente, se debe plantear la utilización de toda la infraestructura existente en las universidades, por ello, es vital que la reforma que se está cocinando al Icetex, se dé un paso importante fondeando la financiación contingente al ingreso, para abrir más el acceso a las universidades.

Finalmente, frente a la informalidad, plantea que debemos aprovechar una fortaleza que tiene la ciudad. En efecto, en Cali 34% de los micronegocios se abre más por oportunidad de negocio que por necesidad, mientras que en el promedio nacional es solo de 30%. Por lo que podría ser muy interesante impulsar a los emprendedores con facilidad, se podría aprovechar la experiencia que se tiene en la Cámara de Comercio y universidades a este respecto. Y en este sentido centrar una estrategia también de formalización de los informales. Y esto daría en el blanco de una de nuestras debilidades estructurales. Finalmente, seguir trabajando en todos los aspectos que permitan aumentar la competitividad de la ciudad, para elevar así la productividad de los informales, no solo a través de la disminución de costos, sino en bienes públicos, como conectividad gratuita, por ejemplo.

Una reactivación en cada ciudad haciendo análisis claves de las más graves consecuencias de la pandemia, permitirá focalizar y lograr un mayor impacto en la reactivación económica. Los recursos del Estado y de los municipios son escasos, por lo que hay que ser muy prudentes en su asignación, y sería bueno buscar el apalancamiento con otros actores sociales.