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Analistas 21/09/2021

La incertidumbre en América Latina

Luis Felipe Gómez Restrepo
Rector de la Universidad Javeriana Cali

A Felipe González, expresidente español, un conocedor profundo de América Latina, se le pidió que describiera la situación de la región, su respuesta lacónica fue: la incertidumbre.

La otra nota característica que resaltó fue la frustración por el desencanto de los jóvenes ante el no-futuro, ante la negación de oportunidades. Estaba reunido con rectores de universidades colombianas a instancia de Universia del Banco Santander, en una tertulia sobre el papel de las universidades en la post-pandemia.

La incertidumbre socava. Se trata de la falta de certidumbre, es decir, de la imposibilidad de tener un conocimiento seguro y claro de algo. Y esto es lo que precisamente está ocurriendo en buena parte de los países de América Latina.

Chile está en un proceso Constituyente que puede ser una caja de pandora; Perú, con el nuevo presidente Castillo, puede sorprender en cualquier momento; las elecciones en Colombia pueden pasar de un extremo a otro… En este panorama, González, señala la importancia del fortalecimiento de la política, para evitar los populismos, de izquierda y de derecha, propios de miradas fundamentalistas e intoxicadas de ideología.

El papel de la Universidad lo planteaba como clave para fortalecer lo científico, la profundidad y la seriedad en el debate de lo público. Ello implica necesariamente un compromiso renovado de las universidades con la sociedad.

De otra parte, llamaba la atención sobre el nivel de frustración en los jóvenes, las generaciones sin futuro. Y allí llegaban los ejemplos de la movilización social en el país en los últimos meses, donde hay un clamor muy fuerte de las nuevas generaciones que se están sintiendo excluidas de las oportunidades.

Para dar respuesta a todas esas expectativas insatisfechas, una política pública creativa, dinámica y fuerte, es la respuesta. ¿Cómo lograrlo en un contexto tan polarizado? Pues bien, González señala que el centro como tal no existe.

Muy al contrario de los encuestadores nacionales que se han dedicado a construir en los últimos años sobre los resultados de sus encuestas, las condiciones de posibilidad de su existencia. El expresidente español dice que prefiere hablar de la centralidad, como un escenario, un espacio para lograr unos consensos. Y dice que esa centralidad hay que ayudarla a conquistar en la discusión pública para que los bloques antagónicos puedan lograr unos acuerdos.

En América Latina las universidades tienen una enorme responsabilidad, como dinamizadoras de los horizontes de sentido, profundidad y transformación de nuestros países. La Pandemia puso en el núcleo de la escena de la toma de decisiones al conocimiento científico. En efecto, éste debe ilustrar e iluminar a los definidores de la política pública.

Incertidumbre que con un buen manejo le permitirá a América Latina continuar su senda de progreso y desarrollo, o que la puede llevar al deterioro. Ejemplos como el de Venezuela, escueta colonia de Cuba; o el de Nicaragua con su nuevo dictador Ortega, a quien llama González el segundo Somoza; muestran la fragilidad y vulnerabilidad de nuestras democracias.
Teniendo la actual situación de América Latina como telón de fondo, hay que seguir insistiendo en la renovación de las ideas y por supuesto de los liderazgos. Esto se consolidará cuando de forma decidida incluyamos a los jóvenes y líderes tempranos en los espacios cruciales de toma de decisiones. Si algo nos muestra la experiencia es que nuestros jóvenes han logrado cambios, siendo capaces de movilizar soluciones sociales, fruto de su pensamiento disruptivo. Ejemplo de ello es la gesta que vivimos a través del proceso de la séptima papeleta, que llevó a sentar las bases de una nueva plataforma social a través de la Constitución del 91.
Por ello, en el proceso electoral que se avecina, tendremos una valiosa oportunidad de interrumpir la expansión de la incertidumbre y buscando unos consensos nacionales.