Analistas 11/08/2020

Dignidad para las víctimas

Bajo la presidencia del padre Francisco de Roux, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición (CEV) continúa llevando a cabo su misión, como parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. Recordemos que la CEV es un ente público autónomo de rango constitucional, según lo previsto en el Acto Legislativo 01 de 2017 y en el decreto ley 588 del mismo año.

La CEV debe contribuir en el esclarecimiento de las prácticas que constituyeron graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, los contextos en que estos hechos se dieron, los impactos sobre la sociedad y las responsabilidades colectivas de los diferentes actores sociales. Así mismo, debe promover el reconocimiento de las víctimas como ciudadanos y la convivencia en los territorios, entre otras funciones.

Es claro que, para poder transformar nuestra historia de violencia consuetudinaria, debemos conocerla de la manera más profunda posible. Esto se repite constantemente como un mantra en diversos escenarios, pero desde que se establecieron legalmente los diferentes organismos de la justicia transicional, éstos han sido objeto de una tozuda oposición, por importantes sectores, que son vitales y necesarios para una reconciliación de Colombia como sociedad.

Dentro de los muchos afectados por la extensión de la polarización que vivimos actualmente, están las víctimas, quienes después de haber quedado en el fuego cruzado de los actores armados, ahora están en el fuego cruzado de los sectores de opinión, en donde son re-victimizados en muchas ocasiones.

Esto debe cambiar y por difícil que parezca hay espacios en los que se logra atisbar signos de estos avances. Uno de ellos se dio el pasado 30 de julio en la entrega simbólica que hizo el Ejército a la Comisión de la Verdad de 16 libros, cuatro informes y seis casos, en los cuales las Fuerzas Armadas de Colombia aportaron sus testimonios, casos e investigaciones realizadas en el marco del conflicto armado.

En el acto el padre de Roux manifestó que “ninguna institución es sagrada, ni siquiera el Vaticano donde está el papa Francisco, y tampoco el Ejército ni la grandeza militar del pentágono de Estados Unidos. Lo sagrado es el ser humano, la vida”. Y también le pidió al general Zapateiro que se reconociera desde las Fuerzas Militares los crímenes que han cometido y los exhortó para que “no vayan a hacer ustedes lo que hace las Farc cuando dicen que no han vinculado niños a la guerra”. Por su parte, el general Zapateiro, mostrándose receptivo, contestó diciendo: “aquí hay un soldado que seguirá plenamente todos los protocolos (...) Haré todo lo que me sea posible para sumarse a esta labor titánica que lidera usted”.

Cuando los contrarios se reconocen y logran superar las barreras de la justificación, se va construyendo el camino de la no repetición. Debemos decirnos la verdad. Verdad que nos ayude a superar las violencias. Hay que descubrir esa verdad liberadora de la violencia, el odio y venganza; y también verdad liberadora de todo el dolor sufrido y padecido por muchas víctimas. Cuando ambas partes hacen realmente un acto de contrición, a las víctimas, que son las que siguen entre nosotros, se les habrá reivindicado su dignidad.

Como sociedad es nuestro derecho y así convertirlo en un deber, el darnos una segunda oportunidad, alejándonos de los extremos y esforzarnos por encontrarnos como hermanos. La reconciliación es la clave fundamental, puesto que, a través de ella, nos permitiremos construir una nueva confianza, para tejer nuestras relaciones como sociedad en nuestro país. Y el camino es colocando en el centro a las víctimas, a todas las víctimas.

El link de las palabras del Presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, ante el Ejército Nacional. www.spreaker.com/episode/40065431