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Surgió una polémica reciente alrededor de la las obras de expansión del Aeropuerto Rafael Nuñez, RN, en Cartagena. Para desalojar algunos predios vecinos, que en todo caso son de la Aerocivil o son espacio público, se requiere un apoyo decidido de la Alcaldía. El Alcalde, por su parte, se queja de la falta de avance con respecto a la aprobación, en manos de la ANI, del aeropuerto en Bayunca. El proyecto de este nuevo aeropuerto trae importantes inconvenientes que dificultarán su eventual realización.
El primer problema aparece en el origen. Ya desde 2013 venía la ANI tramitando la IP para ampliar la capacidad del RN hasta 12 millones de pasajeros anuales, cuando se presentó la iniciativa de Bayunca. La primera respuesta de la ANI en 2016 fue negar su estudio; de acuerdo a la Ley 1508, no se puede procesar más de una IP, para un mismo propósito, simultáneamente. Eventualmente, esto se obvió con el argumento de que eran temporalidades diferentes, primero RN y luego Bayunca. Asimismo, se le redujo el alcance de la expansión del aeropuerto actual hasta sólo 7,5 millones de pasajeros. Sin embargo, la duda jurídica en la génesis es una potencial demanda al proceso.
El obstáculo fundamental de Bayunca es que, dada su ubicación, implica cerrar el RN. Los dos aeropuertos no pueden funcionar en conjunto debido a los conos de aproximación aérea. Con lo cual, de aprobarse la IP para el nuevo, la ANI estaría comprometiéndose a clausurar el actual, lo cual por supuesto excede su competencia y capacidades. Y aunque pudiese ¿Cómo justificar cancelar una infraestructura en perfectas condiciones de uso, cuyo valor supera los US$2.000 millones?
Otro de los enigmas que trae el proyecto es que en cuanto a una IP, tendría que estar sujeta a una posible contrapropuesta. Sin embargo, en este caso, el originador es dueño del terreno, incluyendo las áreas colindantes, con lo cual la posibilidad de una oferta alterna, desaparece.
Finalmente, vienen los nada despreciables asuntos prácticos. El cierre del RN quitará una crucial ventaja competitiva a La Heroica: el acceso inmediato al transporte aéreo. Alejará a Bocagrande y al Centro Histórico por lo menos 45 minutos adicionales del avión. Privilegiará a Serena del Mar y a los desarrollos del extremo norte de Cartagena, que en todo caso están hoy servidos también por el aeropuerto de Barranquilla.
Bayunca también implicaría doblar las tarifas aeroportuarias, con su impacto sobre el costo de los pasajes, y eliminar la contraprestación a la Aerocivil, más de $50.000 millones anuales, esenciales en su presupuesto. Y, durante sus primeros 10 años de funcionamiento, ¡Bayunca tendría una capacidad de movilidad de pasajeros inferior a la del aeropuerto existente!
Cartagena necesita expandir su capacidad aeroportuaria. Lo prioritario es trabajar sobre el RN y paralelamente pensar en un aeropuerto adicional, compatible con el actual, y que mejore así radicalmente la conectividad. Puede estar ubicado al sur, entre Pasacaballos y Mamonal, para atender mejor la zona industrial, el puerto, Barú, Sucre y el sur de Bolívar.
El salario mínimo para 2026 se fijó en $1,7 millones, al cual se le viene a sumar el auxilio de transporte, de $253.118, para un consolidado de $2 millones. No obstante, cuando se le suman los desembolsos que debe hacer el empleador por concepto de seguridad social y prestaciones sociales se eleva hasta los $2,9 millones.
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Un correctivo cambiario adicional, durante 2026-2027, resultante de menor endeudamiento público, ofrecería oportunidades estructurales para elevar nuevamente el valor exportado por Colombia hacia 14% del PIB frente al actual 12% del PIB