Un país en el que los ingresos tributarios escasamente alcanzan 15% y en el que únicamente menos de 8% de la población paga renta resulta absolutamente inviable e insostenible
Solo así se garantizará información fiscal comparable y continua, se fortalecerá la rendición de cuentas y se reducirá la incertidumbre de los agentes económicos ante cada cambio de administración