Analistas

Iván Duque y sus retos en TIC

A Dios gracias los colombianos elegimos como Presidente a un personaje que tiene clarísimo que el desarrollo de la industria TIC es parte fundamental de la estructura de un Estado moderno, que cree en la pluralidad informativa como la mejor aliada de la democracia, y en un libre mercado con mínima intervención estatal.

Iván Duque le apuesta a un regulador convergente para el segmento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC. Ya son más de diez años que el sector lo pide a gritos. Hoy estas empresas deben reportarle al MinTIC, a la Antv, a la CRC, a la SIC… Lo coherente es que quienes presten servicios de radio, TV, internet, telefonía móvil, fija y transmisión de datos, tengan una sola entidad reguladora, que vaya por la misma vía.

Con el plan de impulso a los sectores de la Economía Naranja, Colombia deberá ser más competitiva en los negocios propios de la cuarta revolución industrial: cine, televisión, radio, libros, teatro, artes plásticas, diseño, gastronomía, entre otros que implican cultura y creatividad. Este sector hoy emplea a más de un millón de colombianos y aporta más de 3% del Producto Interno Bruto, PIB.

Se espera que se duplique antes de diez años. Trabajar con el talento y con el conocimiento, contribuye a que cada ciudadano pueda venderse a sí mismo, pueda ser independiente aportando con sus contenidos, y eso tendrá que ser un motor que moverá la economía en este nuevo Gobierno. Eso, sin entrar en detalles de lo limpia que es esta industria en medio ambiente.

El gran reto es que Colombia sea más competitiva en asuntos de robótica, Internet de las Cosas, desarrollo de aplicaciones e Inteligencia Artificial. Para lograr esa transformación digital de país, Duque tendrá que ofrecer incentivos tributarios y préstamos de emprendimiento.

Y si pensamos en lo que pueda heredar del gobierno de Álvaro Uribe y de su visión de país, basta con recordar la acertada tarea de liquidar Telecom, Inravisión y Audiovisuales entre 2003 y 2004, para transformarlas en empresas más livianas y económicamente viables.

Duque va por ese camino de libre mercado y de mínima intervención estatal, entendiendo que es inviable que el Estado compita con monstruos multinacionales como Claro, Movistar y Tigo. Más bien se valdrá de ellos para asegurar que todo el país esté conectado.

Y para sanar ese espíritu violento colombiano, nada mejor que impulsar las expresiones artísticas, culturales y deportivas. Los centros “sacúdete” que se implementarán en el Gobierno, prometen disminuir el tiempo de ocio en los jóvenes.

Ocupar el tiempo en una actividad útil que incluya cuerpo, mente y corazón, seguro será el mejor antídoto contra la violencia. Reducir la brecha en acceso a la tecnología digital y por ende a la información y al entretenimiento, y promover las expresiones culturales, puede aportar más a la paz del país que cualquier papel firmado.