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Tribuna Universitaria 04/06/2021

Pensando en emigrar de Colombia

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Hace un par de semanas pude visitar a varios amigos que se encontraban en Washington D.C; con alegría pude constatar lo bien que les está yendo en el país. Unos son periodistas y han logrado radicarse, otros profesores y algunos tienen puestos básicos como cuidar niños. Sin importar el trabajo, todos llegaban a la misma conclusión: es imposible que los logros académicos, laborales y materiales fueran conquistados en Colombia.

Salir del país ronda en la mente de millones de colombianos ante la situación; con preocupación las noticias malas inundan los medios y la diminución de los ingresos es una realidad a la cual se enfrentan la mayoría de los profesionales, empleados y empresarios; resulta difícil vislumbrar una luz al final del túnel con el caos que se vive.

Adquirir una residencia en otro país no es fácil; países como Panamá obligan a renunciar a la primera nacionalidad, otros como EE.UU. requieren una visa de trabajo y ser pedido por una empresa de allá, un mínimo de permanencia o una inversión de US$1 millón y así adquirir la visa de inversionista; para los más jóvenes Australia, Canadá o España se vuelven sitios atractivos, sea cual fuere es una posibilidad que está en la mente, sobre todo por la posibilidad de que un mandatario populista y de izquierda llegue a la presidencia de Colombia.
El temor no es infundado. Petro, el candidato que mejor encarna los ideales anticapitalistas, va de primero en las encuestas y no se ve un candidato que le haga contra peso; la juventud indignada, con algo de razón, clama por un cambio institucional, pero de manera equivocada; no es reclamando gratuidad, es luchando por trabajar con mayores garantías, ¿Por qué un joven en Estados Unidos puede cumplir sus metas y en Colombia no?. Las causas son muchas, pero hay una fundamental: las instituciones aun cuando no son perfectas funcionan, la rama judicial puede juzgar por igual un senador que un vendedor, la policía todavía infunde respeto, las altas cortes con apenas 9 magistrados, imparte jurisprudencia para todo el país y un Congreso dividido aun cumple su función de pesos y contra pesos, con esa solidez Emprender, invertir, y hacer negocios sigue siendo una oportunidad para cualquier empresa.

Según la Cancillería más de 5 millones de colombianos viven fuera del país, esta cifra puede crecer dramáticamente si el país no muestra condiciones de inversión y respeto por la propiedad privada. Colombia es un país maravilloso, más estable que la mayoría de los países de América latina, pero necesita del Estado: libertad económica, menos aranceles, una reforma a la justicia y a la educación: es inaceptable no evaluar los profesores. Mientras tanto empresarios y ciudadanos seguirán buscando un plan B fuera del país, la imagen de Venezuela es demasiado fuerte como para querer vivir lo mismo y lo triste es que los primeros en irse son los que más oportunidades tienen.