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Analistas 28/10/2022

La soledad en la vejez

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Hace un par de días fue noticia en Italia el hallazgo de una mujer muerta en su apartamento que llevaba dos años de fallecida. Durante ese tiempo nadie la extrañó y en medio de la soledad llegó la muerte.

La soledad es un problema que trae este mundo moderno, las familias tienen una tendencia a decrecer en el mundo occidental y con ella nacen nuevos problemas como el estar solo en la vejez donde las limitaciones crecen y la necesidad de afecto con ella.

Según el Dane en Colombia el promedio de hijos es de 1,6 con tendencia a bajar, y el promedio de divorcios es cercano a 50% todo este panorama refleja un futuro en donde el cuidado de la salud física y mental tendrá que ser solucionado por cada uno antes de delegarlo al Estado. El problema es que los colombianos nos estamos acostumbrando a prever el futuro; un ejemplo son las pensiones, según Colpensiones, Colombia cuenta con cerca de dos millones de pensionados, esto corresponde según el Banco de la República a un 23% de la población que debería tener pensión, es por ello por lo que ante la magnitud del hueco el actual presidente plantea un subsidio para todo el porcentaje restante. La falta de previsión de una generación la pagará todo el país.

Vale la pena comienza a pensar en la soledad, en Bogotá también encontraron una mujer mayor que llevaba dos días muerta su hija la encontró después de que no respondiera mensajes. De no existir ella se habría repetido la historia de la mujer italiana.

El problema de la soledad no tiene que ver solo con el tema de la salud, también tiene que ver con la felicidad. Según el neourocientífico Mariano Sigman la soledad completa es tóxica, el ser humano es una mezcla de fantasía y realidad en donde tiene que compartir ambas con los demás. Los sueños, vivencias, etc. Un viaje si no se tiene con quien compartir las experiencias, pierde mucho de su sentido. Por ello la familia, los hijos y los amigos son muy importantes, el ser humano nació para vivir en sociedad, desde niño aprende de los demás y se demora mucho en valerse por si mismo.

Las redes sociales señalan el especialista tampoco son una solución, para combatir la soledad se necesitan espacios adecuados en donde se pueda conversar, compartir y aprender. Un café o un whisky con amigos no se equipara a estar en WhatsApp o Twitter. Para conversar el espacio importa, las expresiones físicas y el contacto con el otro; conversar no es solo decir palabras, es un completo intercambio de emociones en donde las personas alimentan inconscientemente su salud física, mental y su felicidad.

Las personas deben saber cosechar amistades y conservar la familia, es un hecho cierto que todos vamos a morir y las condiciones de los últimos días dependerán mucho de las decisiones en la juventud y la madurez, no todo se le puede cargar al Estado, entre más independientes y felices logremos ser, mejor se pasarán los últimos días y así al final el adulto mayor no será una carga sino un elemento valioso para la sociedad.

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