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Analistas 21/10/2022

La deuda ancestral

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Los indígenas Emberá según el Gobierno Nacional emigraron a Bogotá en el año 2010, este año durante más de siete meses ocuparon el parque nacional, provocando deterioro ambiental y afectando la seguridad del sector, gracias al trabajo mancomunado del gobierno distrital los convencieron de reubicarse, pero la solución a sus problemas dista de ser cercana.

Los indígenas en Colombia han gozado de una protección especial por parte del Estado, desde 1890, con la ley 89, se otorgó autonomía en su gestión, gobierno e incluso excepción en el pago de impuestos. Esta evolución se vio plasmada sobre todo en la Carta Política de 1991 en donde participaron tres representantes indígenas. Allí en los artículos 7, 170 y el 330 entre otros, se les garantiza dicha independencia, se les da pleno control del uso de tierras, gestión de las comunidades, leyes autónomas y la creación de distritos electorales para senado y cámara en donde gozan de una curul permanente.

Esta protección ha sido ampliada por la Corte Constitucional en más de 50 sentencias, fortaleciendo sobre todo la consulta previa. Cuando se quiera hacer alguna explotación de recursos naturales en los territorios indígenas, se debe acudir a dicho mecanismo, gracias a esto comunidades han recibido importantes sumas y se han paralizado diversos proyectos.

No obstante, es innegable que las comunidades indígenas han sufrido con la violencia y la inmigración Emberá es reflejo de ello, el narcotráfico ha permeado con fuerza sus territorios y el Estado ha sido incapaz de protegerlos o aislarlos del negocio; no es un secreto que algunos de ellos colaboran con el cultivo de coca y hasta reciben beneficios de los laboratorios de estupefacientes.

¿Existe una deuda histórica con los indígenas? Es un discurso de nuevos grupos de izquierda en donde condenan hasta el descubrimiento de América. Dicho argumento carece de todo sustento. En primer lugar, ninguna conquista habría sido posible sin la colaboración de grupos de indígenas locales, en las sociedades más desarrolladas como los Incas o Aztecas estos tenían esclavizadas otras culturas y algunas de sus creencias eran aberrantes al permitir los sacrificios humanos y en algunas regiones como en la Caribe incluso el canibalismo.

Pero la conquista no solo trajo horrores, con ella llegaron avances en materia sanitaria, tecnológica y educativa. Pero más allá de si hubo o no culpabilidad, es absurdo seguir culpando a otra cultura por hechos ocurridos hace 500 años, con ese argumento ni Singapur, ni Alemania ni Japón podrían haberse recuperado, la deuda ancestral que están intentando crear no existe y el país ha hecho un esfuerzo monetario enorme para tratar de protegerlos, solo Bogotá lleva invertido más de $5.000 millones en la comunidad Emberá.

No se justifican por lo tanto los continuos hechos de violencia de estas comunidades, el gobierno debe negociar seriamente sus términos, la deuda ancestral es un invento moderno con el cual se está perjudicando a la mayoría de los ciudadanos.

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