Porque la verdadera influencia no es conseguir que nos vean, sino que nos crean. Y esa influencia nace de la confianza. De la capacidad de interpretar correctamente el contexto, participar en las conversaciones relevantes, anticipar inquietudes y ofrecer respuestas
Allí muestra que las teorías perfectas de justicia no resuelven los problemas cotidianos de las sociedades, sino las ideas aproximadas de lo justo