sábado, 1 de febrero de 2020

Más columnas de este autor Juan Francisco Muñoz

Aunque nadie duda de los beneficios que el turismo trae a los países, el crecimiento sin precedentes de este sector tiene un lado oscuro: el Overtourism. El término apela a tener demasiados visitantes en un destino, esto es subjetivo pues puede significar un millón de turistas adicionales en una ciudad grande o 50 de más en una comunidad rural o un parque natural.

Muchas ciudades del mundo y de nuestro pais, están enfrentándose a retos en sostenibilidad y deterioro del medio ambiente, seguridad y logística que afectan la calidad de vida de sus residentes.

En Ámsterdam por ejemplo, se pronostica que el número de visitantes aumentará a 42 millones para 2030 por lo que la ciudad decidió dejar de promocionarse. Comenzó por retirar el emblemático “I Amsterdam” del Museo Square en donde se tomaban en promedio 6,000 fotos diarias. Según un reporte de la ciudad, ahora se enfocan en la “gestión del destino”, estrategia que incluye la cancelación de tours por el Red District, campañas de sensibilización para el buen comportamiento de los turistas y un nuevo impuesto al turismo recién implementado.

En Machu Picchu están controlando la entrada de turistas mediante un sistema de boletería que admite un determinado número de personas y les da un tiempo límite para visitar la ciudadela. Roma por su parte, ha introducido nuevas leyes para mejorar la convivencia entre los residentes y los turistas. Por ejemplo, las maletas con ruedas no podrán pasar por la Plaza de España para evitar su deterioro.

En Colombia no somos ajenos a este fenómeno pues nuestro país es un destino muy atractivo. El año pasado cuando se abrieron las Salinas de Galerazamba o el “mar rosado”, el destino recibió 43.500 turistas, el doble de lo esperado, las autoridades detectaron que los turistas no seguían los protocolos para la preservación de las salinas y tampoco contaban con la infraestructura para desechar los sólidos. Esto llevo al cierre de la playa y a la creación de una estrategia de conservación y concientización con la que esperan mantenerlo.

Hace tan solo un par de semanas se registraron trancones de más de cinco horas y más de 14 kilómetros para entrar a Guatapé en Antioquia una situación que obligó a las autoridades a buscar rutas alternas y pedir la paciencia de los conductores. Y en Cartagena es evidente que hay que trabajar en prácticas y políticas que refuercen el cuidado al medio ambiente y el orden pues en la ciudad a veces parece reinar el caos y el abuso.

En nuestro país el turismo contribuye en promedio con el 2,5% del empleo directo, el sector es fundamental para el crecimiento del país y debemos apalancarlo, pero debemos hacerlo de la manera correcta para no sufrir en un futuro por el deterioro de nuestros destinos. Para ello, es importante que se creen políticas de turismo que aseguren las buenas prácticas por parte de residentes y visitantes, generen campañas de educación y comunicación con estos objetivos y velen por el cuidado del medio ambiente y no solo su explotación. Las agencias de viaje y la tecnología pueden ayudar a prever picos de visitantes para así poder actuar de forma preventiva.

Aún hay un largo camino por recorrer para que Colombia siga posicionándose como destino turístico mundial, pero debemos trabajar desde ya para que nuestros destinos no solo tengan un presente exitoso sino un mejor futuro, lecciones que desde ya nos están enseñando países más desarrollados.