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Instagram y turismo

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Juan Francisco Muñoz CEO de Amadeus en Colombia

Hace ya un buen tiempo que viajar no se trata solo de desplazarse a un lugar y vivir nuevas experiencias. Ahora, hace parte de la experiencia tomarse fotos en lugares emblemáticos, subirlas a Instagram y compartirlas. Irse de vacaciones ya no se trata de aislarse sino de compartir. Instagram, con más de 1.000 millones de usuarios alrededor del mundo, es la plataforma de moda para compartir estos momentos.

El fenómeno llamado “Insta tourism” es en realidad una poderosa arma para el marketing de destinos del que además hacen parte aerolíneas, restaurantes, hoteles y atracciones. Las personas que promueven estos lugares varían entre turistas auténticos y celebridades e influencers quienes ganan por compartir los destinos en su red social.

En la actualidad la “instagrameabilidad” de un destino es cada vez más un factor para tener en cuenta al elegir las vacaciones. Según una encuesta de Schofields entre viajeros de 18 y 33 años, a la hora de elegir un destino, para el 40% es importante cómo se verán sus vacaciones en Instagram, siendo este un factor más importante que el desarrollo personal. Y, de acuerdo con la investigación realizada por Media Post en Estados Unidos, el 48% de los usuarios de Instagram confían en las imágenes y videos para informar su toma de decisiones de viaje.

Las empresas de turismo aprovechan esta tendencia para ofrecer experiencias creativas donde “compartir en redes” sea parte del plan. Por eso no es sorpresa que el tour más reservado en Airbnb Experiences es el que tiene como objetivo tomar fotos para Instagram. Uno de ellos está en Los Ángeles donde ofrecen un recorrido de 3 horas que incluye los lugares insignia de la ciudad y los favoritos de Instagram. Así como Airbnb, cientos de startups han creado plataformas que se pongan al servicio de esta tendencia. Apps como Pinpic les permiten a los turistas reservar sesiones de fotos con fotógrafos profesionales locales y asegurar que sus fotos de Instagram luzcan mejor que nunca.

Además, los países aprovechan esta plataforma para dar visibilidad a destinos poco conocidos. La junta de turismo en Nueva Zelanda contrató a influenciadores para promover el turismo en Wanaka resultando en un aumento del 14% en el número de turistas. Asimismo, la impresionante Trolltunga en Noruega, una formación rocosa perfecta para selfies, ha visto crecer el número de visitantes de 500 a 40.000, en gran parte debido al turismo de Instagram.

No obstante, esta tendencia puede traer un impacto negativo especialmente en locaciones que no están destinadas para el turismo. Como ha sido el caso de Rue Crémieux, la famosa calle colorida de Paris, que con el aumento de “Insta Tourism” impide a los vecinos salir de sus casas por los cientos de turistas tomándose fotos en sus puertas o dañando sus jardines para la imagen perfecta.

Los retos son muchos. ¿Cómo proyectar credibilidad del destino cuando muchas fotos tienen filtros o son hechas por influencers a quienes han pagado? ¿Cómo trabajarán las autoridades para asegurarse que la sostenibilidad de esos destinos no se ve perjudicada por el flujo excesivo de turistas? ¿Cómo continuará capitalizando la industria esta nueva forma de viajar donde compartir es parte fundamental del paquete? Y por último después de Instagram, ¿qué vendrá?

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