En coautoría con Santiago Guerrero, consultor del Centro de Liderazgo del Cesa 

Hace unos días recibimos una llamada del gerente de una empresa de fertilidad, que, luego de analizar la situación con su equipo, concluyó que la caja solo alcanza para 15 días más. ¿Qué hacer ante esta situación?, ¿Cerrar la empresa?, ¿Enviar los empleados a vacaciones anticipadas?, o ¿Usar modelos de negocio y formas de financiación de manera innovadora? En tiempos de crisis debemos buscar alternativas que nos permitan seguir creando, innovando, salvando y generando empleo. Fueron tres las ideas que le planteamos al gerente que nos consultó y que pueden servirle a los negocios que hoy se hacen las mismas preguntas en medio de esta crisis global.
Una investigación del Instituto Global Mckinsey para Colombia, revela que 62% de las Mipyme (que representan aproximadamente 90% de las empresas del país), no logra tener acceso al sector financiero. Esta situación nos obliga a mirar hacia otros caminos que contemplen instrumentos de financiación no convencionales que tengan la capacidad de atender a empresas pequeñas y medianas que requieren recursos para continuar sus actividades e impulsar su crecimiento.

Volverse una cooperativa (Co)
En Europa, durante la crisis financiera de 2008, varias empresas tomaron la decisión de convertirse en cooperativas para no desaparecer, salvar el empleo y seguir produciendo. Una decisión acertada, como concluiría luego Lou Hammond- Ketilsons en un informe para la Oficina Internacional del Trabajo. El modelo probó ser una forma flexible de absorber los choques y permitirles a las empresas adaptarse ante la situación adversa.

Las cooperativas logran que los empleados no queden cesantes y, al pasar a ser accionistas de la empresa, puedan buscar soluciones en materia de ventas y en la producción de nuevos servicios. Mientras tanto, no se da -como se ha sugerido- una expropiación, pues los inversionistas se mantienen como propietarios de los activos.

Aprovechar el factoring y el fondeo colectivo (Fadeo)
El factoring es un mecanismo que permite a las empresas financiar sus actividades utilizando sus facturas como un título valor cuando los plazos de pago, luego de la entrega del bien o servicio, no son inmediatos. Hasta aquí no hay nada innovador. Sin embargo, cuando este modelo se combina con el fondeo colectivo, que permite recolectar recursos de muchas personas desde pequeños montos, se genera una oportunidad para que las Mipyme reciban recursos de forma rápida y a un bajo costo. Mesfix es una empresa Fintech colombiana que, al combinar los instrumentos mencionados, permite a pequeños inversionistas comprar, de forma colectiva, fragmentos de facturas de empresas pequeñas y medianas que necesitan liquidez. Han logrado financiar a pequeñas y medianas empresas por más de $132.000 millones, involucrando a más de 1300 inversionistas.

Otro caso de éxito es la plataforma impulsada y operada por la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), A2censo, que utiliza el fondeo colectivo para financiar Mipyme que quieren emitir deuda para financiar nuevos proyectos. A través de A2censo, los inversionistas pueden revisar las empresas interesadas en recaudar fondos, y realizar simulaciones precisas sobre parámetros como la rentabilidad y las cuotas de retorno.

Este tipo de innovaciones han permitido a empresas como, por ejemplo, Orso Heladería aumentar su capacidad de producción y cuadriplicar sus ventas anuales. Las alternativas existen y es tarea de las empresas evaluarlas. El uso de alternativas de financiación y la reorganización de los modelos de negocio puede ofrecernos la flexibilidad y sostenibilidad necesaria para enfrentar la actual emergencia global.