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El poder de una lavadora

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Hace un par de años, un grupo de investigadores de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes realizó un estudio titulado “Lavadoras y roles de género en Colombia”. Esta investigación demostró cómo mejora la calidad de vida en los hogares más vulnerables si cuentan con una lavadora, pues en la gran mayoría de ellos todavía se lava la ropa a mano. El informe también resaltó cómo se impacta positivamente el desarrollo de la mujer, sobre quien históricamente han recaído las tareas domésticas, pues al facilitarle estas labores, aparte de no tener que realizar el esfuerzo físico que conllevan, también puede dedicar más tiempo a otras actividades.

Para la investigación se seleccionaron 140 familias de estratos 1 y 2. Cada hogar reportó un ingreso mensual cercano a un salario mínimo y estaba conformado en promedio por cuatro personas. Además, 80% eran familias biparentales en las que 35% de las madres se clasificaron laboralmente inactivas.

La lavadora ha sido uno de los electrodomésticos que más ha facilitado el trabajo del hogar. Sin embargo, su frecuencia de utilización es muy baja debido a que en las casas generalmente se lava la ropa una o dos veces por semana; el resto del tiempo, la lavadora está apagada. Si a esto se le suma que el precio promedio de una lavadora está entre $800.000 y $1.000.000, resulta una inversión muy alta para una familia de escasos recursos -imposible de adquirir, en la gran mayoría de los casos- y por esta razón es que se sigue lavando la ropa a mano o se acude al alquiler de lavadoras, práctica común en los barrios de estratos bajos de las ciudades y en los pueblos del país. De hecho, la última Encuesta Nacional de Calidad de Vida del Dane reportó que 37% de los hogares todavía no tienen lavadora.

Industrias Haceb, apuntándole a los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por la ONU, se vinculó a esta iniciativa a través de su Fundación suministrando 100 lavadoras para ser instaladas en los hogares donde se realizaría la investigación.

Después de seis meses, uno de los resultados más impactantes fue la reducción en el tiempo dedicado al lavado de la ropa, pasando de casi seis horas semanales a dos horas, lo que equivale a una liberación de cuatro horas a la semana y 200 horas al año. Gracias a esto, varias madres de familia terminaron sus estudios de bachillerato para después seguir formándose profesionalmente; también pudieron dedicarle más tiempo a su familia, y no faltaron las emprendedoras que vieron una oportunidad de negocio en prestar el servicio de lavado de ropa en su barrio.

Por esto es que Industrias Haceb siempre ha incluido en su portafolio modelos de lavadoras y otros electrodomésticos a precios asequibles para personas de escasos recursos. ¡Qué mejor iniciativa de responsabilidad social empresarial que diseñar productos e incluso replantear modelos de negocio para contribuir al desarrollo de las personas menos favorecidas, mejorándoles su calidad de vida e integrándolas a la sociedad!

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