Analistas 27/06/2020

¿Y la inversión extranjera directa?

Algunos dirán que no es momento de pensar en inversión extranjera directa -IED- en plena contracción económica mundial. Sin embargo, dicho capital puede reafirmarse como alternativa de recursos para ciertos sectores productivos. La IED en Colombia previo al inicio de la pandemia, demostró terreno ganado, y la búsqueda articulada de más de esos flujos se convierte en pilar de las apuestas territoriales para sobrellevar el golpe del virus.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, re-estimó recientemente con base en multinacionales que representan un porcentaje significativo de la IED mundial, que los flujos de inversión caerán entre 30% y 40% durante 2020 y 2021, como consecuencia del covid-19.

Según el Banco de la República, para 2019 el país recibió US$14.493 millones, el monto más alto desde 2014. Y este primer trimestre de 2020, como lo destacó el Ministerio de Comercio y ProColombia, la IED aumentó 6% al registrarse flujos por US$3.589 millones. El 69,3% se dirigió a sectores no minero energéticos, segmento que creció 22,7%. Ello demuestra un terreno ganado y un interés sobre Colombia a pesar del decrecimiento de flujos de IED en el mundo, en los últimos cinco años.

La IED genera empleos, estimula transferencia tecnológica, aumenta la capacidad productiva, promueve exportaciones, entre otros, y su comportamiento tras la pandemia varía de sector en sector. La agroindustria, tecnologías de información, productos médicos, de aseo y limpieza, telemedicina, comercio electrónico, servicios financieros y tecnológicos, son algunos sectores que señalan oportunidades para su atracción.

Con lectura apropiada y particular, las estrategias regionales deben actualizarse y sumarse a la nacional para atraer IED. Tender puentes aprovechando herramientas digitales es importante, pero también lo es el desempeñar un rol activo y articulador para cerrar vacíos de información que en la coyuntura encuentren los inversionistas instalados o potenciales, fortalecer servicios a inversionistas, monitorear los cambios de consumo y lograr la inserción en nuevas cadenas de suministro mundial, entre otros.

La promoción de una economía resiliente, que venía creciendo mucho mejor que el promedio mundial y que nos permite enfrentar el covid-19 mejor parados que varias economías en la región, es clave para generar atracción y confianza, sin dejar a un lado, los incentivos tributarios vigentes y algunos contenidos en el Plan Nacional de Desarrollo como por ejemplo el régimen Zese -Zona Económica Social y Especial, diseñado para Cúcuta inicialmente, pero extendido a tres departamentos de frontera, La Guajira, Norte de Santander y Arauca, junto con Quibdó y Armenia.

Aprobado en 2019, dicho régimen establece incentivos como impuesto de renta de 0% durante los primeros cinco años, y 50% de la tasa general del impuesto los siguientes cinco años. La retención en la fuente responde al porcentaje de la tarifa del impuesto de renta del beneficiario. El requisito a cumplir es aumentar en 15% los empleos directos basado en el promedio de trabajadores que se tuvieran en los últimos dos años.

Si son empresas con menos de 2 años de constituidas, será también 15% tomando como base el promedio de los trabajadores vinculados desde su constitución.

Este régimen especial para atraer inversiones internacionales -y nacionales- en dichas zonas, sobre los sectores industria, comercio y agro, y en reglamentación turismo y salud es una oportunidad sobre la cual el gobierno nacional y entidades territoriales vienen trabajando de la mano, en la búsqueda de su difusión y aprovechamiento. Según la Dian, a 19 de junio, 854 empresas se habían inscrito en el régimen, y se destaca que 721 de ellas se inscribieron en el territorio de Norte de Santander.