Durante las festividades decembrinas viajé por carretera, como es mi costumbre, a la costa Atlántica, a un pequeño pueblo de pescadores a orillas del mar, perdón por la redundancia, llamado Rincón de Múcura. Los bellos paisajes que rodean la vía estaban interrumpidos por múltiples vallas publicitarias que anunciaban pomposamente “mejores vías para un país moderno”.