Persistir en las lógicas tradicionales ya no es una opción; adaptarse con visión estratégica y sentido social es una obligación inaplazable.
La conectividad es hoy la nueva infraestructura básica del desarrollo. Si no corregimos la ejecución y la visión estratégica, perpetuamos una desigualdad silenciosa que excluye a millones del aprendizaje, del mercado y de la participación democrática