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En uno de mis primeros trabajos luego de salir de la universidad tuve la maravillosa oportunidad de trabajar en una firma de banca de inversión. El director de aquella organización me enseñó a valorar empresas, a entender el racional de los negocios y, especialmente, a observar los diferentes modelos para calcular activos y compañías. El gran aprendizaje de esa etapa temprana de mi carrera es que las cosas valen lo que el comprador esté dispuesto a pagar por ellas. No hay un precio único y cuando una empresa compra otra, o un activo, desde su posición en el mercado puede observar algo muy distinto que uno de sus competidores, por ejemplo.

Las telecomunicaciones son un sector muy cambiante y de altos niveles de inversión. En esa industria pude trabajar por cerca de 7 años, y puedo dar fe, que a nivel mundial las empresas de tecnología, comunicaciones y telecomunicaciones sufren diariamente por el alto nivel de componentes tecnológicos que rápidamente se vuelven obsoletos.

Con la llegada de plataformas OTT, especialmente Neflix, la industria de la televisión en el mundo se está reinventando. Hay fusiones importantes entre proveedores de contenidos y operadores. Hay movimientos regulatorios y expansión de plataformas streaming. En pocos años tendremos otras formas de ver televisión que hoy no imaginamos. El mercado colombiano de la televisión logró en días pasados llegar a un acuerdo con el Estado. Las prórrogas de los dos canales de televisión abierta más grandes se concretaron en una cifra de $128.000 millones por 10 años que comienzan el próximo 11 de enero de 2019.

El modelo de cálculo, y todo el proceso contractual, fueron liderados directamente por el ministro TIC, David Luna. Los avances que se iban dando desde hace meses involucraron a pocos miembros de su equipo de trabajo y también al resto de miembros de la Junta Directiva de la Autoridad Nacional de Televisión. El mensaje que se dio al final es muy importante para la televisión colombiana. La Antv cerró la prórroga de las concesiones de los canales. Llegar a una cifra y condiciones de pago me parece un logro que se suma al de la exitosa adjudicación del Canal UNO, casos que parecían imposibles de sacar adelante si se revisan los antecedentes y las disputas judiciales que habían rodeado esa industria anteriormente cuando existía la nefasta y altamente cuestionada Comisión Nacional de Televisión. Los canales firmaron con el precio establecido y que no requirió un proceso de negociación. El gobierno lo concretó en tiempo récord, cumplieron con el plazo de 15 días fijado por la Autoridad.

Esto muestra especialmente que el trabajo realizado por la Universidad Nacional como asesor financiero de la Junta en ambos casos, ha sido serio y riguroso. El profesor Julio Villareal fue quien desarrolló y lideró el modelo de valoración, con variables y supuestos razonables. En la práctica, el modelo de Villareal es difícil de desvirtuar.

Los canales propusieron a la Antv una forma de pago de la concesión bastante razonable también, que les permite respirar financieramente, mientras van aportando los recursos para televisión pública y otros proyectos que tiene para invertir el estado colombiano. Ambos presidentes de las compañías garantizaron no solo continuidad en la prestación del servicio para sus televidentes sino también mantener la oferta de entretenimiento, información y humor, resultado de una amplia oferta televisiva que disfrutarán los colombianos.

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