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Santos vs. Uribe, el equilibrio de Nash

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En 2001 se estrenó la película “Una mente brillante” (ver tráiler 1), protagonizada por Russel Crowe, quien personificó al matemático estadounidense John Forbes Nash Jr. La película narra extensamente el drama familiar de Nash por sus problemas de esquizofrenia paranoide, pero poco a poco, desarrolla el tema por el cual ganó el Premio Nobel de Economía en 1994. Nash incursionó en su época en un campo no tan conocido y pocas veces respetado por sus colegas: la teoría de juegos. Los primeros matemáticos en escribir rigurosamente sobre juegos fueron John von Neumann y Oskar Morgenstern, que trabajaban para la Universidad de Princeton durante la II Guerra Mundial. En efecto, las primeras conclusiones de la etapa primaria de la teoría, fueron usadas por los gobiernos en táctica y estrategia militar.

La Teoría es una formalización matemática de las diversas formas en que dos o más agentes (económicos) negocian, interactúan y usan estrategias para lograr sus objetivos en una estructura de incentivos, o juego. La mayoría de aplicaciones han sido para economistas, pero también se ha usado en biología, sociología y últimamente en informática. Inclusive los fraudes financieros y ataques de hackers pueden ser abordados con herramientas de juegos. (ver artículo 2)

El avance de John Nash es haber estudiado un tipo específico de juego con decisiones racionales y estrategias de los agentes, llegando al “Equilibrio de Nash”. Es el escenario al que llegan dos participantes tomando decisiones racionales pero no colaborando entre sí. Cada agente adopta su mejor estrategia, y supone que el otro es racional también y adoptará su respectiva mejor estrategia posible. El ejemplo más conocido, es el Dilema del Prisionero, donde dos ladrones terminan encarcelados por más tiempo del necesario, porque piensan que su compañero va a estar estimulado a delatarlos y confesar el delito. (Ver dilema 3)

En un equilibrio de Nash, no existe colaboración o negociación, con asimetría de información. Los agentes no se hablan, toman decisiones individuales, que a pesar de ser racionales, terminan perjudicando a ambos. Se logra el mejor resultado individual, pero no necesariamente el mejor resultado para los agentes en conjunto. Un ejemplo: las empresas que compiten con un mismo producto. Si se hablan entre ellas y lograr modificar el precio en el mercado (lo cual es ilegal y se llama colusión) les iría mejor a todas en sus utilidades, que si cada una intenta imponer un precio en el mercado combatiendo a las demás.

Lo que ha venido sucediendo entre el Presidente Santos y el expresidente Uribe en el escenario político es un Equilibrio de Nash. Ambos se hacen daño, no colaboran entre sí y al final la popularidad de ambos se ve desgastada. La situación que se presentó con el escándalo de las chuzadas y corrupción de la contratación en las Fuerzas Militares, no es más que un traslado del equilibrio de Nash al interior del Ejército. Hay miembros de la Fuerza Pública que simpatizan con Uribe (y le pasan información privilegiada) y hay otros que simpatizan con Santos (y le pasan información privilegiada). Lo que viene ocurriendo es que las filtraciones direccionadas de lado y lado no solo golpean la credibilidad de ambos, sino que se ve desgastada la propia institución que hoy está en el peor de los escenarios.

Hay asimetría total. Lo que escriben en sus cuentas de redes sociales Santos y Uribe es información parcial. No sólo entre ellos, sino ante los colombianos.  Las encuestas muestran un alto Voto en Blanco, reflejo creciente del descontento con los candidatos. No sé si estemos a tiempo de que los dos prisioneros del dilema colombiano se sienten a colaborar y negociar. La última vez que un país tuvo un Equilibrio de Nash entre políticos de derecha, fue Venezuela, antes de la llegada de Hugo Chávez. Si seguimos así perdemos todos. Es hora de pensar en decisiones colectivas y no individuales.

Ñapa: El Presidente no aceptó la carta de renuncia presentada esta semana por el ministro de defensa Juan Carlos Pinzón. Santos fue ministro de Defensa de Uribe y en esa época Pinzón era su viceministro. Los tres trabajaron juntos y ¿ninguno sabía lo que ocurría con las contrataciones del ejército? Muy bonitos los tres.

1. http://www.youtube.com/watch?v=nIR3wj9Ssaw 

2. http://www.enelmargen.org/2012/06/teoria-de-juegos-y-el-mercado-de.html

3. http://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_prisionero

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