La presentación en sociedad del Presupuesto General de la Nación de 2021 se realizó esta semana con unos mensajes muy explícitos, otros cifrados y unos muy entre líneas. Comencemos a analizar lo que queda expuesto de frente. La cifra de $314 billones es impresionante en su totalidad. El Gobierno busca que todo el país se concentre en la reactivación económica, ya que vamos a terminar un 2020 muy golpeados. Industria por industria, las que cerraron parcial o totalmente, sintieron que el consumo de hogares decreció de manera dramática. El desempleo subirá a niveles espantosos. Ayer se supo que en junio en las 13 principales ciudades vamos casi en 25%. La informalidad tendrá mucha menos liquidez. Esto hace pensar que, para volver a mover la economía, no solo se deben eliminar las restricciones actuales, volver a recuperar la confianza del consumidor, invertir y como se dice en el mundo publicitario, optar por una estrategia “al ataque”.

Colombia “cantó” ya una necesidad de endeudamiento de $75 billones. Se deberán buscar las mejores condiciones y tasas. El apetito en el mercado mundial por deuda colombiana siempre ha existido. La cobertura de intereses sobre el servicio de deuda tiene que ser una prioridad. Como se dice popularmente, no nos podemos tampoco enloquecer y comprometernos a cualquier precio.

$238 billones sin tener en cuenta la deuda. Es natural que van a caer los ingresos del estado por conceptos de IVA y Renta. La disminución se puede ver en detalle, sector por sector, con grandes diferencias en las magnitudes de la caída. Vamos a apalancarnos mucho más de lo que ya estamos, pero nos toca, para evitar otro desgaste con fórmulas como reformas tributarias.
Hay garantizados $53 billones para inversión. El Gobierno asegura que con la cifra se pueden tener tranquilamente todos los programas sociales cubiertos. De nuevo habrá un máximo histórico para educación, en donde el país deberá invertir mucho más en tecnología y conectividad, especialmente colegios y universidades de regiones apartadas de las capitales. La educación siempre debe ser una prioridad. Ahora viene la invitación a miles de profesores a actualizarse en segundo idioma y manejo de tecnologías. Se reservan $10 billones en reactivación porque hay sectores que de otra manera no se vuelven a levantar del golpe. Turismo, comercio, servicios y sector real necesitan el empujón.

En las explicaciones que ha dado en las últimas horas el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, está el mensaje cifrado. En condiciones normales, el tema lo debe liderar en medios el propio ministro de Hacienda Carrasquilla. ¿Le cree más la prensa a Londoño que a Carrasquilla? ¿Las relaciones de Carrasquilla con algunos periodistas ya están en puntos de no retorno? Londoño tiene mucho juego mediático por su forma de explicar sencillamente conceptos que pueden ser enredados y técnicos. La sensación que me queda es que ahora será Londoño el que va a dedicarse al trabajo parlamentario. Ese desgaste natural, en donde los congresistas van a intentar meter sus temas, modificar lo que hay propuesto y llegar a acuerdos. Colombia, el país en donde los viceministros hacen que las cosas pasen, más naturalmente que los ministros. El viceministro Londoño va al ataque.