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La carreta del salario emocional

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En la red social Linkedin, se ofrecen diariamente decenas de miles de empleos, vacantes y oportunidades comerciales. De manera similar encuentra uno usuarios que llevan meses buscando empleo y están también los que buscan un cambio de empresa o de carrera. Se estima que para este año Linkedin va a superar los 510 millones de usuarios a nivel mundial con más de 10 millones de ofertas de empleo publicadas. Claramente esta tecnología va a quitarle un gran mercado a las firmas cazatalentos en el mediano y largo plazo.

Los empleadores llevan algunos meses promoviendo el concepto de salario emocional, en momentos de crisis o de freno en el consumo, una herramienta para retener talento o de inflar un paquete salarial con adornos no monetarios. Horario flexible, teletrabajo, planes de formación, servicios de guardería para los hijos pequeños, días libres, reconocimientos y concursos internos, actividades de voluntariado, capacitación en áreas y temas de moda, espacios de distracción y beneficios sociales como bonos canasta.

En países como Colombia, el costo total para un empleador es alto, ya que los valores de aportes parafiscales hacen subir hasta en un 51% más el valor de la nómina. En otros países comparables la carga parafiscal es mucho menor. En niveles directivos, el tema emocional, o salario no remunerado puede ser muy atractivo. Por lo general presidentes, vicepresidentes, especialmente de multinacionales, se fijan en aquellos detalles que cada compañía ofrece como adicionales al sueldo. En muchos casos una decisión de trabajar en una compañía u otra termina definiéndose por esas pequeñas diferencias no salariales. Son igual remuneraciones altas que les dan a los empleados de alto perfil. Ahí un cambio de un 5% o 10% sobre el valor monetario puede que no sea significativo ya que la persona cubre todos sus gastos y puede ahorrar tranquilamente. En el caso de empleados medios o de bajo perfil, el salario emocional no es igual.

La mayoría de empleados en nuestro país están en el rango inferior al millón de pesos mensuales. Esta cifra obliga a que cualquier diferencia sea muy significativa. Es una base laboral que tiene dificultades para acceder al crédito legal y sobre todo se vive en muchos casos al ras, del día a día y por supuesto cualquier rebusque adicional es bienvenido. Los empleados de cierto nivel intentan dictar una clase en alguna universidad, o clases particulares si hay algún nivel de especialidad. Hay gente que vende alimentos, bebidas, cigarrillos, chicles y otros productos de menudeo en sus puestos de trabajo.

Hay algunos que recurren a rifas o colectas. En estos casos entrar a negociar con empleados temas de salario emocional son muy delicados. En esos rangos la gente quiere su sueldo lo más alto posible, mientras el empleador quiere que sea lo mínimo posible para que el empleado no se vaya. Es un tema de mínimos, es decir un equilibrio tipo Nash. La persona termina haciendo el mínimo esfuerzo para que no la boten y el empleador el mínimo salario para no tener que reemplazar. Salvo en áreas comerciales donde hay incentivos y bonificaciones por rangos de resultados, los demás empleados de las áreas administrativas viven el diario de esta realidad. El billete no alcanza, hay que estirarlo al máximo y por supuesto cualquier mejora se vuelve importante. Invito a los empleadores a reflexionar bien este asunto, la gente no se come tan fácil la carreta del salario emocional.