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La batalla de las hienas

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Jorge Hernán Peláez

La campaña política 2019 se dejó ensuciar. Al inicio de la contienda en ciertas regiones de Colombia se observó cierto nivel de respeto y altura en la discusión, pero rápidamente volvimos a la polarización. El escenario de “guerra sucia” está enmarcado en el contexto de varios candidatos asesinados y muchas amenazas contra la vida de otros. Pablo González director de la Unidad Nacional de Protección, dijo en el Congreso que la UNP no tienen personal ni vehículos blindados disponibles para la cantidad de políticos que lo necesitan o solicitan en el país.

El fenómeno de señalamientos y juego perverso también se trasladó al mundo digital. En la búsqueda por la alcaldía de Bogotá, por ejemplo, en la reciente semana salió una valla que resultó ser falsa sobre el precio del Transmilenio de la candidata Claudia López. Un montaje que se viralizó rápidamente. Los candidatos Carlos F. Galán y Miguel Uribe Turbay tuvieron que publicar un comunicado desmintiendo una supuesta alianza entre las dos candidaturas, que también se había convertido en tendencia en redes.

El senador Gustavo Petro, quien vive en su propio universo tuitero, en el marco del apoyo al candidato Morris, ha caído en varias ocasiones en trinos con fotos de lugares y tiempos que no son correctos, y ha tenido que ser desmentido por varios personajes de la vida nacional. Petro sigue insistiendo en su estrategia de escribir cualquier comentario explosivo para ser tendencia y que los medios de comunicación y los ciudadanos hablen de él. Misma estrategia que usan políticos de varios partidos, bajo la lógica “que hablen bien o mal pero que hablen de mí”. Esto ha llevado a que la política desborde los niveles de sensatez en redes sociales pues lo único que logran es echarle más gasolina al incendio.

En otras ciudades del país hemos observado a los mandatarios que están terminando su periodo enfrascarse en peleas violentas, polarizar mucho más a la ciudadanía, y hay algunos que muchas veces se pasan de la raya de la decencia y de las buenas costumbres que se perdieron ya en algunos miembros de la clase política. Santa Marta se volvió un mal ejemplo, y para qué entrar en la discusión de la cloaca en que convirtieron la política de la hermosa ciudad de Bucaramanga.

Cartagena es capítulo aparte. La heroica, es una ciudad que ha tenido múltiples alcaldes en un corto período de tiempo. Desfilan encargados, destituidos, cuestionados y algunos inclusive judicializados. El candidato puntero en las encuestas, William García Tirado, del movimiento Colombia Justa y Libre, ha venido recibiendo información a través de distintos ciudadanos que denuncian que desde la Procuraduría de Cartagena hay funcionarios con intereses oscuros para favorecer a otras fuerzas políticas. Apareció una denuncia anónima en la Procuraduría, y la apertura de investigación se convirtió en noticia que terminó volviéndose viral en redes sociales.

La otra candidata con posibilidades en la ciudad, Yolanda Wong del partido de La U, cuenta con nueve investigaciones abiertas también en la Procuraduría. En los corrillos políticos de la ciudad la gente ya habla de la instrumentalización de mecanismos de justicia y órganos de control sobre los intereses políticos. Adelina Covo de Colombia Humana junto a García han denunciado la guerra sucia, con el antecedente de la cambiadera de alcaldes cartageneros. Ojalá esto no sea un capítulo más de la batalla de las hienas, en lo que hemos convertido nuestra política nacional.

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