Analistas

Epidemia silenciosa

El suicidio del actor Robin Williams dejó esta semana una profunda reflexión, no solo en la sociedad norteamericana, sino también a nivel mundial. El caso de Williams, junto a los de otros famosos que han decidido acabar con su vida puso al mundo a pensar sobre la depresión. Ernest Hemingway, Vincent Van Gogh, Virginia Wolf y Kurt Cobain, así como el también actor Phillip Seymour Hoffman, son ejemplos de grandes talentos artísticos que terminan llegando a este final incomprendido para muchos. Personalmente nunca he entendido el suicidio, ya que por muy angustiosa o dura situación que alguien esté experimentando, siempre hay ejemplos de personas que viven en peores condiciones de salud o económicas y son ampliamente felices.

Según el doctor Jorge Forero, presidente del Instituto para el Desarrollo de la Salud Emocional, dentro del gremio se tiene bastante información sobre la depresión que muy pocas veces los pacientes y sus familias conocen. La depresión es una enfermedad del sistema nervioso central, caracterizada por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de los acontecimientos de la vida cotidiana. Cuando Las sustancias del cerebro que mantienen el estado de ánimo se disminuyen, inmediatamente la persona comienza a sentir desesperanza, baja autoestima y dificultad para pensar en el futuro. Las cosas adquieren una dimensión distinta de manera que todo lo que ven es negativo.

Es una enfermedad con alto riesgo genético. Se presenta con mayor tendencia por herencia materna. Los principales síntomas llevan al paciente a las preguntas filosóficas ¿Por qué vivo? ¿Para qué vivo? Por qué nací?  El suicidio se convierte en una idea y diseñan su plan de suicidio. Desde el punto de vista médico el Suicidio no es considerado como un acto heroico como muchos creen. Con el suicidio, lo que el paciente quiere es acabar con la tortura de los síntomas de la depresión, quiere matar su enfermedad y para eso, ofrenda su vida, para acabar con el sufrimiento. El paciente deprimido usa el alcohol como antidepresivo y este es un inmejorable en eficacia más no en efectividad. Cuando dejan una nota el suicida tiene la intención de disculparse o en caso contrario, de culpabilizar a alguien por lo que está sucediendo en su vida y la razón por la cual deciden acabar con ella.

Según las cifras oficiales del Estudio Forensis de Medicina Legal, durante 2013, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses se registraron 1.810 casos de suicidio. 18.275 personas fallecieron por suicidio durante la década 2004 a 2013. El suicidio es la cuarta forma de violencia en nuestro país con una tasa de mortalidad de 3,84 por cada 100.000 habitantes. En nuestro país por cada mujer se quitan la vida cuatro 4 hombres. Los cinco departamentos con las tasas más altas de suicidio fueron Amazonas (6,7), Meta (6,2), Quindío (5,9), Putumayo (5,9) y Antioquia (5,2). Durante el 2013, 1.810 personas decidieron suicidarse en el país, pero solo en la mitad de los casos se pudo establecer el factor detonante. De estos, cuatro de cada diez lo hicieron por causas ‘amorosas’. Según la distribución por grupos de edad, las tasas más altas de suicidio por cada 100.000 habitantes se presentaron en los grupos de 18-19 años (6,74), 20-24 años (6,54), 25-29 años (5,63), 30-34 años (5,55) y en la población adulto mayor en el grupo correspondiente a los 70-74 años (5,43). (Ver estudio 2013)

Ojalá en el futuro, el caso de Williams sirva para tomar consciencia y que la familias identifiquen rápidamente los casos en adolescencia de los potenciales depresivos. La depresión es problema de salud pública al cual no se la ha dado la relevancia que merece y como dice el ministro Alejandro Gaviria, ese es el tipo de enfermedades donde se debe trabajar a nivel preventivo, más que a nivel reactivo. Se obtienen mejores resultados en el largo plazo y por ende se reducen las opciones de futuros suicidios.

Ñapa: El presidente Santos y los nuevos ministros y superministros deberían instalarse de inmediato en el departamento de La Guajira y solucionar de una buena vez, no solo el caso de la falta de agua, sino el caos generado por las bandas criminales, contrabandistas. Que no se les olvide que Colombia es un país de regiones, no sólo las grandes capitales