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El negocio de la música es el streaming

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En los años 90 cuando apareció Napster en internet y la industria musical cambió para siempre. El mundo descubrió al MPEG-1 Audio Layer III, luego MP3, como formato de compresión de audio digital. Millones de usuarios en el planeta comenzaron a descargar y compartir canciones poniendo en jaque el modelo económico de las casas disqueras y la forma de pago de regalías y derechos de autor. Hace algunos meses en entrevista con el Huffington Post, el baterista de Metallica Lars Ulrich recordó la batalla judicial del momento. (ver video)

Steve Jobs, desde Apple, creó un modelo digital donde artistas, disqueras y usuarios cuentan con una plataforma robusta. iTunes se convirtió en el esquema de compensación donde podía sobrevivir la industria como negocio. En los últimos años se han desarrollado nuevas plataformas como Youtube y los servicios de streaming, donde la música no necesariamente se descarga a los dispositivos. Los dos más fuertes actualmente son Deezer y Spotify.

Spotify, que nació en Suecia, cuenta con 50 millones de usuarios de los cuales pagan 12,5 millones. One Direction y Coldplay han superado las 1.000 millones de reproducciones.  Recientemente fue lanzando el último álbum de Pink Floyd de manera exclusiva. Spotify en Colombia es gratis, pero los usuarios que no quieren tener interrupciones comerciales pagan una membresía de US$7,99, que además les permite crear listas para acceder desde cualquier dispositivo. Por su parte Deezer fue creado por los franceses Daniel Marhely y Jonathan Benassaya. Actualmente cuenta en Europa con más de 10 millones de usuarios. Permite crear playlists, tiene unas funcionalidades adicionales, y en Colombia hizo alianza con el operador móvil Tigo. (ver Paredón)

Alejandro Villalobos, director de La Mega, recuerda que “en los 70’s compraba LPs en Discos Bambuco, en los 80’s los sencillos de 45 rpm, más adelante los CDs y finalmente al iPod. Aunque he sido fiel a Apple y por lo tanto a iTunes donde compro por disciplina y por ética (no pirata), debo decir que los servicios de streaming me parecen benéficos por sus catálogos amplios”. 

Para Diego Sáenz, disc-jockey de 40 principales, e integrante de la Banda Pirañas Amazónicas: “No todas las plataformas son buenas ni ofrecen lo que el usuario busca. He vivido las dos caras y por eso busco monetizar mi música y la de los artistas del mundo. Spotify es buena opción, pero en Colombia todavía hay títulos que no aparecen, así sea pagando. Youtube es lento cuando uno quiere reproducir varias canciones (así se puedan crear playlists) y hay otras plataformas que ofrecen una buena estructura y facilidad para buscar pero no dan ni velocidad ni cantidad. Deezer, siendo una plataforma que ha crecido con el tiempo se convirtió en mi mejor opción y aunque todavía tiene cosas por arreglar (por ejemplo acercar las búsquedas con errores de ortografía), ofrece velocidad y muchos títulos para reproducir”. 

Julio César Escovar, periodista de La X, piensa que “en los diferentes servicios de streaming el catálogo de canciones suele ser muy similar, así como las distintas utilidades en cada una. Aunque uno encuentre en exclusiva a Pink Floyd y a Led Zeppelin en Spotify, la facilidad del asocio de Deezer con un proveedor móvil es la que engancha a Deezer”. Por su parte Alejandro Marín, de la misma emisora, es usuario de ambas plataformas y considera que “Deezer ha logrado consolidar un importante negocio en Colombia y a Spotify le va a costar arrancar a generar ingresos con su alianza con la ETB, aunque es más atractiva visualmente y ofrece artistas exclusivos” 

Lo bueno de estas plataformas es que monetizan el trabajo de los artistas según la cantidad de reproducciones y aunque muchos no están de acuerdo con el precio como Taylor Swift, el mundo ya las utiliza y prefiere pagar un valor genérico y no una cantidad determinada por canción. La competencia por el mercado de streaming se va a agudizar, pues Napster también comprendió el negocio y hoy también ofrece el servicio. 

Ñapa: La aprobación en el Congreso de la reforma tributaria, sin discusión, a pupitrazo descarado, es una verdadera vergüenza para el país. El gobierno no puede creer que por que ganó la reelección, ahora todo es como un cheque en blanco. 

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