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El costo hundido de una destitución

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Los economistas usan el término “costo hundido” para referirse a aquellas inversiones de un proyecto que se vuelven irreversibles. Cuando se construye un aeropuerto, por ejemplo, lo invertido en la pista se “hunde”, ya que si el proyecto se frena, es imposible desenterrar la pista, o venderla. Técnicamente, en la toma de decisiones de negocios el costo hundido es un costo en retrospección, específicamente refiriéndose a inversiones y gastos en que se ha incurrido en el pasado y que no pueden ser recuperados. Hay miles de ejemplos en la vida, en los cuales los economistas analizan el impacto de los costos hundidos. Una de las mejores frases la dio al diario La Nación de su país el exministro de finanzas argentino Martin Lousteau: “madurar es aceptar los costos hundidos” (ver entrevista 1).

Bogotá enfrenta esta semana una situación de punto de inflexión que obliga a pensar en el costo hundido para todos sus habitantes. Se han invertido recursos, para bien o para mal, en la Bogotá Humana de Gustavo Petro. Sin incluir un análisis político, sin entrar a juzgar si hizo bien o mal el Procurador y solamente mirando el caso en el plano económico, hoy Bogotá Humana es un costo hundido para la ciudad. Más allá de los costos administrativos de celebrar unas nuevas elecciones, cuyo valor podría ser superior a los $50.000 millones, la destitución del Alcalde de Bogotá implica altos costos económicos e institucionales. 

Por una parte, la destitución se da a menos de 18 meses de las elecciones, lo que implica que dos nuevos mandatarios, uno encargado por el Presidente y un nuevo alcalde electo, asumirían el control en un periodo inferior a un año y medio, lo que generará altos costos de ajuste y una curva de aprendizaje que desembocará en retrasos mayores del Plan de Desarrollo. Al mismo tiempo, el eventual relevo en las juntas directivas de las empresas del Distrito puede poner en riesgo los resultados corporativos y comprometer la ejecución de ambiciosas iniciativas de transformación como la de la ETB. En el caso puntual de estas acciones en la bolsa, Daniel Velandia, director de Investigaciones de Credicorp Capital Colombia, concluye que el movimiento del lunes pasado básicamente demuestra que los inversionistas podrían estar viendo un gobierno corporativo distinto, de ahí la reacción favorable que puede durar algunas jornadas.  Sin embargo, es difícil incluir temas políticos en el comportamiento de una acción.

Por otro lado, las calles de la capital están destruidas. A mediados de este año, la directora del IDU, María Fernanda Rojas, presentó un estudio sobre el estado de las vías en el cual se concluye que la malla vial de Bogotá requiere una inversión de 10,5 billones de pesos, recursos que hoy no tiene el Distrito. En el caso del SITP, quedará en el aire la posible alianza público privada que prometió Petro hace pocos días, al darse cuenta que con recursos de la ciudad el modelo económico firmado por Samuel Moreno era insostenible en el largo plazo.

Finalmente, la inestabilidad política y falta de claridad sobre las reglas de juego sugieren un fuerte desestimulo a la inversión privada, por lo que esta situación no solo prevendrá la llegada de nuevos capitales, sino que acentuará el proceso de relocalización industrial y comercial hacia otras ciudades del país. Hoy queda en fuera de lugar gran parte del discurso que viene vendiendo la oficina Invest in Bogotá, que deberá recomponer las ideas y buscar un momento de mayor estabilidad para atraer al inversionista extranjero o de otras regiones colombianas. Esto incluye a los empresarios que no querían a Petro, que por pura prevención van a esperar a que se resuelva la segunda instancia y una eventual designación o elección de un nuevo alcalde. El costo de los errores es incalculable. El costo es mucho más cuando se mezcla la terquedad con las decisiones que afectan a toda una ciudad.

Ñapa: Es triste ver cómo se acaba el año y no pasó nada con la Ley de la Reforma a la Salud. Buenas intenciones del ministro Alejandro Gaviria y los congresistas usaron el tema para “apretar” al Gobierno en época electoral. Mientras tanto, los pacientes siguen muriéndose en la puerta de los hospitales.

1. http://www.lanacion.com.ar/m1/1553362-martin-lousteau-madurar-es-aceptar-los-costos-hundidos

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