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Analistas 18/06/2021

Cuídate de Vladimir

Jorge Hernán Peláez
Columnista y periodista de Al paredón del Diario LR

La primera cumbre bilateral entre los mandatarios de Estados Unidos y Rusia se desarrolló esta semana en Ginebra, Suiza. La reunión concluyó en menos tiempo del esperado, pero arrojó una fuerte conclusión. Ambas naciones tienen un punto en común sobre el cual se van a construir nuevos encuentros: ninguno quiere una nueva guerra fría como la vivida durante el siglo XX. Partiendo de ese supuesto fundamental, ahora viene un largo camino de intentos por explorar otros aspectos en común como los económicos, políticos y militares. Hay toda una agenda del tema Derechos Humanos por construir.

Hay muchos casos de la política internacional como Siria, Afganistán o Irán que seguramente se mantendrán en extremos opuestos. La posición política y económica de China es el balón rodando en el campo de juego. Estados Unidos necesita de China y viceversa. Los rusos la necesitan más. Poco a poco se ve como otras potencias quieren acercarse. El Reino Unido, que después del Brexit está negociando acuerdos con diferentes naciones de Europa de manera individual, ha manifestado la necesidad de avanzar en terrenos asiáticos. Las potencias del mundo están ingresando a una fase preliminar de pospandemia y viene un período de crecimiento, expansión y nuevas alianzas.
El presidente Biden fue sincero al referirse a grandes expectativas después del encuentro. “No somos viejos amigos, ha sido puro trabajo” rescató la prensa que cubrió el evento. En todo caso, fue muy prudente y prefirió no hablar de amenazas. El tema claro sobre la mesa por parte de ambos mandatarios fue el de los posibles ataques cibernéticos. Estados Unidos considera que este tipo de actividades son violaciones a su soberanía nacional. Rusia no se comprometió explícitamente a evitar posibles nuevas violaciones tecnológicas, ya que supuestamente no es una política de Estado.
Estados Unidos reiteró nunca haber utilizado estas nuevas modalidades de armas. Seguramente tiene muchas formas digitales de hacer daño significativo a la infraestructura tecnológica de Rusia. Biden dijo estar dispuesto a usar estos métodos si se ve obligado a hacerlo. Un discurso muy diferente al idealista que derrochaba en la campaña demócrata reciente contra Trump. “Putin lo sabe” fue la frase de cierre. ¿Este nuevo panorama de tensión digital mundial es acaso un acuerdo de no agresión informático? Pactaron una lista de al menos 16 infraestructuras intocables de ciberataque, que incluyen plataformas de servicios esenciales como distribución de agua o energía.

Todos los países del planeta veremos por un buen tiempo el avance de esta distensión. Nosotros ya hicimos lo que teníamos pendiente: cambiar al Embajador en Washington y a la Canciller. Al menos ya tenemos un funcionario del gobierno a quien si le contestan los mensajes desde la Casa Blanca.
El presidente ruso al finalizar la reunión citó a uno de sus escritores favoritos: León Tolstói. Este importante novelista consideraba que la felicidad no existe como concepto absoluto, que solo existen “destellos de felicidad”. Putin dijo que hubo algo de “destellos de confianza y esperanza” como resultado de la cumbre con Biden. Yo me cuidaría de Vladimir, como dice la sonada canción en salsa. No vaya a ser que se esté volviendo loco.