Analistas

Ciao Bambino!

Luego de la turbulencia económica derivada del Brexit en los últimos días en Europa y el mundo, los ojos de los analistas financieros e inversionistas profesionales del planeta están ahora enfocados en el caso de Italia. La estructura débil de su sistema financiero ha generado un reporte de Bloomberg  en el que se concluye que la crisis bancaria italiana podría contagiar al resto de los bancos de Europa. 

Los analistas recomiendan reconsiderar las normas actuales dentro de la Unión Europea, para poder darle flexibilidad al mercado y aguantar el coletazo, en aras de evitar una mayor volatilidad en el sistema financiero mundial. Esta semana el consejero delegado de la Société Générale, Bini Smaghi, ya sentenció que Italia necesita una solución global y no local para frenar la exposición al riesgo de todos.

Los bancos italianos acumulan cartera de dudoso cobro por valor de 360.000 millones de euros. De no manejar la situación adecuadamente podría suceder en el caso de Italia lo mismo que ocurrió con la crisis financiera norteamericana en 2008, que afectó a todo el planeta y terminó con un rescate forzado por parte del gobierno. La diferencia sustancial es que, en este caso, al ser Italia parte de la Unión Europea, las normas permiten un rescate desde Bruselas, es decir, de todos los demás países. Unos estados estarían de acuerdo en salvar a Italia y otros no, igual que cuando se tomó la decisión del caso de Grecia en 2012. Recordemos que los griegos estaban cerca de llegar a suspensión total de pagos, o default, y para salvarlos, la Eurozona le impuso unas duras condiciones financieras y obligó a reestructurar las finanzas y funcionamiento del aparato del estado griego para evitar el caos. 

Tan mal ha salido esa receta que, hoy por hoy, Grecia nuevamente está en problemas y hay voces internas que piden la salida de Europa antes de que se repita la crisis de hace cuatro años. La verdad los griegos no han hecho las reformas solicitadas y la Unión Europea se ha hecho la de la vista gorda atendiendo otros problemas que ha considerado prioritarios. Lo de Grecia es un cóctel Molotov que algún día va a reventar. Tan grave es la situación, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido públicamente que el programa y planes acordados en el pasado eran un proyecto de rescate tremendamente idealista e irreal, casi una ilusión. Italia no puede caer en el mismo escenario, ya que es la cuarta economía de la zona y es una de las más débiles. La deuda pública de este país sobre el PIB es de 135%, y su tasa de desempleo, exceptuando el caso griego, es la más alta de toda la zona.

Algunos inversionistas institucionales se han retirado desde abril de este año de sus posiciones en renta variable de activos italianos. El Brexit aceleró la fuga en pocos días y el valor de algunas acciones importantes de la Bolsa de Valores italiana ha caído a mitad de precio. En el caso del sector financiero, los tres bancos más grandes del país, Unicredit, Banca Popolare y Montei dei Paschi, cayeron en bolsa un 20% en la última semana. El Banco Central Europeo viene presionando a estos bancos para que reduzcan su tamaño de cartera, mejoren su nivel de exposición y cambien dramáticamente su perfil crediticio. 

La semana pasada, la Comisión Europea aprobó que Italia concediera garantías públicas a los bancos por 150.000 millones de euros. Ya se hizo algo de la tarea ante una eventualidad, pero la solución definitiva es de largo plazo. Todo debe comenzar con una depuración de la estructura de estos bancos a los que seguramente se les debe inyectar capital. No hay certeza de quiénes lo van a hacer y si hay inversionistas responsables, o especuladores que terminen poniendo los recursos. Italia se está exponiendo a que el resto del continente los lleve a un escenario de ajuste fiscal imposible de cumplir. Las alarmas ya están prendidas. Forza Azurri o si no, Europa podría decirles pronto: Ciao Bambino!