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Analistas 07/05/2021

Ahora cambios en salud

Jorge Hernán Peláez
Columnista y periodista de Al paredón del Diario LR

Luego del fracaso del gobierno en el intento de hacer aprobar a las patadas una reforma tributaria inconveniente, volvemos a un escenario legislativo que tiene otros proyectos andando. En el Congreso actualmente hay uno muy polémico, con grandes opositores, que sin duda va a tener un nivel de debate igual o superior que el de la tributaria que falleció antes de nacer. Se trata de la tan mencionada reforma a la salud que se presentó en 2020 y que ahora cursa su trámite en comisiones séptimas de Senado y Cámara. A diferencia de lo que hizo el gobierno con la tributaria, este proyecto de la salud si se ventiló en diferentes audiencias públicas con los actores del ecosistema.

Desde la implementación de la Ley 100 de 1993 y luego con otras normas que se han aprobado posteriormente, Colombia tiene hoy un sistema que funciona parcialmente, con algunos que sacan provecho económico de otros, profesionales subvalorados, con pagos de salarios u honorarios atrasados y pacientes que recurren a la acción de tutela como derecho fundamental para garantizar prestación de servicios, medicamentos o tratamientos. Es mejor que el de muchos países por la calidad de profesionales que tenemos, pero lejos de ser el ideal.

Un buen sistema de salud no debería permitir que los médicos y otros profesionales de la salud estén contratados por prestación de servicios. El sistema debería poder garantizar empleos para una profesión, que nos dimos cuenta en todo el planeta en el último año, es de vital importancia para la sociedad. Un buen sistema de salud debería tener un manejo del dinero ágil y expedito. Los flujos de caja y la forma como se pasan los recursos de una entidad a otra, deberían ser de una manera centralizada y organizada con reglas claras.

Esta figura existe y se garantiza con un patrimonio autónomo custodiado por una fiduciaria, vigilada por la Superfinanciera, para que no pase lo de hoy cuando dineros se demoran entre 90 y 180 días en llegar de las EPS a las clínicas o IPS. Desde las épocas del nefasto Fosyga, hasta hoy en donde existe un heredero llamado la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, mejor conocida como Adres, las cosas siguen funcionando a veces a paso de tortuga.

Los médicos de diferentes regiones del país denuncian que les pagan atrasado, cuando les pagan. En varias ocasiones no se les reconocen económicamente los turnos extraordinarios que han tenido que hacer. Dicen algunos que no sirve de nada que alcaldes, gobernadores y miembros del gobierno nacional los feliciten, aplaudan, abracen y digan que son “héroes” si no están pudiendo pagar las cuentas en sus casas. Este fenómeno ocurre cuando las IPS y clínicas no reciben rápido los recursos de las EPS.

Las EPS culpan al Adres, pero realmente un gran enemigo que tiene todo el sistema son aquellas empresas de aseguramiento que no quieren que se pague rápido. Hay unas aseguradoras grandes y estables que prestan buen servicio y que generalmente tratan de que las autorizaciones médicas se tramiten rápido. Hay otras que simplemente van a la velocidad que les interesa. Es el colmo que haya más de 200.000 tutelas al año para garantizar servicios de salud. Algo está funcionando mal y algunos no quieren que mejore.