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Ahí perdonarán el ingreso a la Ocde

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Mientras el país decanta los resultados de la primera vuelta presidencial, en Europa, el gobierno Santos logró firmar el paso final para el ingreso de Colombia a la élite de las buenas prácticas: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico Ocde.

El proceso llevaba años y finalmente fuimos aceptados después de una larga negociación y una importante demostración de avances en nuestras políticas públicas. Si se compara todo lo que nos pedían en un inicio, frente al rostro del país al ser aceptados, hubo varios cambios estructurales. A la larga y, en promedio, mostramos un importante avance hacia el camino adecuado.

El ingreso al club de las mejores prácticas pone al país en una lista comparativa de situaciones que se deben mejorar y al principio estaremos en la parte baja del ranking por nuestra coyuntura de algunas industrias. El tener contra quien compararse nos da una guía que ya de por sí es un gran beneficio.

Estar en este club de mínimos de calidad tiene una dinámica que nos va a permitir en el largo plazo fortalecer una gran parte de nuestras instituciones, especialmente los organismos de control. Por regla general se fijan con mayor claridad los límites entre las ramas independientes del poder, principalmente porque llegarán nuevos manuales de gobierno corporativo para empresas públicas.

Uno de los puntos fundamentales es la mayor exigencia en diferentes niveles de regulación. En nuestro sistema financiero, por ejemplo, hay una excelente regulación para bancos de manera individual y ahora el tema se podrá ampliar a grupos económicos o emporios de varias instituciones que tengan dentro de su estructura algún tipo de entidad financiera.

En telecomunicaciones se buscará en el largo plazo un regulador convergente ya que hoy tenemos varios. En industrias del sector real deberá haber una fuerte regulación en el tema de derechos laborales y el Ministerio de Trabajo deberá remodelar las políticas de empleo y buscar estímulos para la formalización de actividades que hoy están por fuera de lo que llamamos empleo formal.

Los países que pertenecen a la Ocde tienen hoy unos muy altos estándares de calidad, que incluso a veces van más allá de la simple política pública. Con estos comparativos se supone que en pocos años habrá un ambiente menos polarizado a nivel político, un mayor bienestar social y mejores condiciones económicas para el promedio de la población.

Hay una importante cláusula que dice que si no hay mejoramientos significativos, eventualmente el país puede ser retirado del club. Esta condición genera la necesidad de tener una estrategia de evolución ay que rápidamente nos obligar a mantener y mejorar siempre nuestros propios estándares.

“Nos hemos beneficiado muchísimo de este proceso de adhesión y podemos decir que el país puede contribuir humildemente con su experiencia para enriquecer el trabajo de esta gran organización. Colombia se siente muy orgullosa de ser el 37 país miembro de la Ocde”, dijo el presidente en París. Así no les guste a muchos, debemos aceptar todos que esto una victoria política contundente e importante de Juan Manuel Santos.

Pienso que el ingreso a la Ocde, en estos momentos, puede impulsar mucho más la inversión extranjera sumando al discurso de posconflicto. En ese sentido el mensaje para los dos candidatos que quedan en carrera es que el gobierno que está por terminar deja un camino despejado para evolucionar a otro tipo de economía mucho más robusta y de liderazgo en la región. Ahí perdonarán.

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