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Uruguay, Chile, República Dominicana, Brasil y ahora México, lanzan sus redes 5G, una infraestructura que es la causa de conflictos geopolíticos y de oportunidad para transformar nuestra economía y sociedad.
Si para usted es mas importante bachear calles, tapar agujeros, pintar paredes, poner alumbrados públicos, cambiar el uniforme de la policía, lo felicito, es un alcalde o gobernador tradicional, ortodoxo, que hace un trabajo serio y necesario.
Si, por el contrario, escuchó esta noticia y le llamó la atención, se preocupó por la misma y busca información, comienza a recorrer el camino correcto, sospecha desarrollo y oportunidad.
Desde la época de Asiría y Babilonia, trazar calles, bachear o poner pintura en las paredes, ha sido una aburrida y necesaria actividad. Una costumbre irremediable que se repite hasta nuestros días. Pero usted no buscó ser gobernador o alcalde para repetir esa milenaria costumbre. Buscó el apoyo popular para mejorar la vida de los ciudadanos, ofrecer más y mejor seguridad, justicia social, acceso a la salud, educación, acceso a la cultura. Usted defendió su palabra y propuso una visión social, para ofrecer una mejor calidad de vida a los ciudadanos de su comunidad, de su barrio, colonia, alcaldía o gobierno. Pero no va a pasar a la historia como agente de cambio, si sigue realizando esa actividad. No se acordarán de usted y no transformará la realidad de su comunidad, no mejorará la vida de los ciudadanos. Tiene asegurado un lugar en el olvido público.
A las ciudades y los Estados, les sobra entusiasmo, pero carecen de una visión digital y servicios que ofrezcan Bienestar Digital. Piden inversión en sus regiones y alcaldías, pero no ofrecen nada.
Las economías municipales y locales, deben revisar sus procesos vía mejora regulatoria, pago de derechos, repensar su planeación urbana, acceso de vías, pero sobre todo, comprender los beneficios que trae la conectividad a sus ciudades y estados; que la conectividad en las ciudades es parte de los nuevos derechos digitales de los individuos y que hace falta una hoja de ruta en la forma de agenda digital local. En suma, falta una visión digital robusta que inserte a Estados y municipios en una Colombia del siglo XXI, con una economía digital poderosa y competitiva.
Por lo pronto, contamos con la seguridad de ignorancia y falta de solidaridad profunda sobre las nuevas responsabilidades de los gobiernos locales en materia de política digital; contamos con una transparente abulia y declarada irresponsabilidad que condena a la marginación digital a los ciudadanos más necesitados. Departamentos y municipios han visto pasar la oportunidad de diseñar políticas más eficientes, modernizar procesos, ofrecer servicios públicos en línea a los ciudadanos, diseñar estrategias digitales de seguridad, de control del predial y sus ingresos. Han sido incapaces de usar las nuevas tecnologías para la promoción del turismo local; en suma, se han abandonado al dominio de la burocracia analógica y anquilosada, secuestrando la iniciativa pública e inhibiendo la capacidad de transformación de la sociedad.
¿Dónde están los estados y municipios que van encabezar una verdadera transformación digital? ¿Dónde los gobernadores y líderes locales que quieran combatir la pobreza con el acceso a internet? ¿Que quieran transformar los procesos productivos del campo, transformar a sus estados en punta, a partir de la adopción de las tecnologías?; ¿Qué municipio quiere digitalizar sus servicios, ahorrar costos, procesos, generar más inversión, turismo, economía digital, salud, educación digital y seguridad?
5G ya está aquí ¿y los lideres que Colombia necesita?
Las empresas de telecomunicaciones o de infraestructura digital deben consolidarse y fusionarse con otras, buscar escala, bajar costos y ofrecer nuevos servicios. La obsesión por un número definido de operadores y la guerra de tarifas fue parte del veneno
En mercados donde la incertidumbre dejó de ser coyuntural para convertirse en permanente, también cambia el estándar con el que juzgamos. No toda decisión está llamada a ser brillante; algunas están llamadas a ser responsables