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Subsidios y cláusulas de permanencia: políticas antieconómicas

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A partir de esta semana, después de muchos bombos y platillos, entra en vigencia la medida del Ministerio TIC en Colombia, por medio de la cual se prohibe que los operadores móviles incluyan cláusulas de permanencia mínima en sus servicios de telecomunicaciones. Como es tradicional que suceda en los países en desarrollo, en este tipo de temas, los cambios tienen que ser forzados por medio de una ley en lugar de generarse como una consecuencia de las fuerzas del mercado y de la competencia sana entre los jugadores de la industria. Una vez más somos testigos de la necesidad de un estado intervencionista que ponga reglas a un negocio, con el fin de “proteger” a los consumidores y generar la impresión de que los prestadores de servicio llevan años abusando de sus clientes. La pregunta que cabe hacerse es si esto es verdad o simplemente se nos está olvidando que gracias a los millones de dólares que los operadores celulares han invertido en el subsidio de terminales móviles por muchos años, es que muchos usuarios de la telefonía celular han podido tener acceso a teléfonos de alta gama.

Prácticamente desde los inicios de la telefonía móvil los usuarios hemos estado acostumbrados a dos modalidades básicas de servicio móvil: prepago y pospago. En el modelo de “prepago”, no existe ningún vínculo contractual entre el usuario y el operador y el servicio se paga antes de ser consumido y los terminales se pueden adquirir ya sea del mismo operador o en el mercado abierto. En un servicio prepago, los teléfonos son comercializados de manera similar a como se hace con cualquier otro dispositivo electrónico como puede ser un televisor o un radio, donde las empresas que los distribuyen trabajan cómodamente con márgenes de dos dígitos. 

En la modalidad “pospago” se genera una “fidelización forzosa” del cliente, haciéndoles creer que el precio del teléfono es bajo, con el entendimiento de que se debe firmar un contrato subscribiéndose a un determinado plan de servicio y pagar cumplidamente una mensualidad por un determinado tiempo. En este modelo comercial, el costo del terminal viene afectado por un “subsidio” que representa una ventaja para el consumidor que no tiene que “desembolsillar” el precio total del equipo, pero al mismo tiempo afecta los estados financieros del operador ya que se reconoce en libros un ingreso considerablemente menor al costo del equipo.

Desafortunadamente muchos usuarios no se habían dado cuenta que al adquirir un teléfono subsidiado en pospago, no estaban recibiendo un “descuento” en el valor de un equipo por firmar un contrato con el operador, lo que efectivamente sucedía es que estaban pagando una módica cuota inicial y difiriendo el costo del teléfono.  Es decir que en realidad el subsidio de equipos es un mito. Debido a esta falta de comprensión de la transacción comercial, era normal escuchar quejas de usuarios descontentos porque cuando se les extraviaba el celular el operador quería cobrarles “valores absurdos” por un equipo nuevo. 

En Estados Unidos, el operador T-Mobile, una subsidiaria de la telefónica alemana Deutsche Telekom fue quien generó hace unos meses, sin la intervención de los reguladores, que la industria celular en ese país se haya empezado a mover a pasos agigantados hacia un modelo de negocio sin subsidios ni cláusulas de permanencia, en el que al usuario se le cobran tarifas de telefonía más reducidas, mientras que el costo del equipo se financia en su totalidad, incluso con la opción de una recompra por parte del operador luego de un número de meses cuando el usuario desee hacerse a un equipo mas moderno. La ventaja principal de esta transparencia en la transacción comercial, es que no existe un subsidio ficticio, ni durante el tiempo del plazo, ni después y el usuario entiende que está pagando por los servicios de voz y datos y separadamente por el costo del equipo.  

Este nuevo modelo comercial, mas parecido al “leasing” que se utiliza en los vehículos, beneficia los estados financieros del operador quien puede reconocer la venta del terminal en su totalidad, al usuario porque le da libertad de moverse a diferentes planes o proveedores de servicio y al ambiente, al colocarle un valor a los teléfonos usados que pueden ser reutilizados, ayudando al crecimiento de la llamada “economía circular”. Adicionalmente, los usuarios se benefician porque el modelo obliga a los operadores a competir con mejores planes y ofertas para garantizar la fidelidad de sus usuarios.

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